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Un católico italiano será el hombre clave en Europa contra la discriminación de los cristianos

El sociólogo italiano experto en religiones Massimo Introvigne citó ayer a Ayuda a la Iglesia Necesitada, experta en cristianos perseguidos, para afirmar que «la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) es la organización más importante en el mundo en el campo de los derechos humanos, después de las Naciones Unidas».

Por eso, Introvigne, elegido por la OSCE como su representante contra la cristianofobia, no dudó en proclamar que «el hecho de que la OSCE haya instituido la oficina de un representante para la lucha contra la discriminación de los cristianos, que se coloca junto a las de los dos representantes para la lucha contra el antisemitismo y contra la islamofobia, representa un éxito de la diplomacia de la Santa Sede y de gobiernos, como el actual gobierno italiano, que la han secundado inteligentemente. Con toda franqueza, el nombramiento de un católico italiano constituye otro éxito de dichas diplomacias». Introvigne es un apasionado de las religiones, sus corrientes, derivaciones, sectas y grupos gnósticos, desde que de niño leía sobre la India y los sectarios de Kali en las novelas de piratas de Emilio Salgari. Nunca ha abandonado su interés por la cultura popular (incluyendo la afición actual por las novelas y series de vampiros, por ejemplo), y como sociólogo ha sabido sintonizar con el gran público en numerosos ensayos de divulgación sobre sectas, esoterismo o satanismo. Como director del CESNUR (Centro de Estudio para las Nuevas Religiones) ha pedido siempre mano dura para aquellos que usan excusas religiosas o sectarias para actividades delictivas, pero se ha opuesto a las leyes «anti-culto» que hablan de «lavados de cerebro» por entender que esta técnica no existe, y esas leyes se pueden usar contra cualquier creyente. 


Católico fiel y muy en sintonía con el Papa, lamenta que Occidente pierda el tiempo tratando con musulmanes progresistas, por irrelevantes, mientras no se esfuerza en lograr que los conservadores moderados abran más espacios de libertad religiosa. «Los países islámicos, hindúes o budistas temen que aceptar la libertad religiosa signifique ceder al relativismo e indiferentismo típicos de cierta cultura occidental», lamenta. Por eso, Introvigne recuerda a Oriente y a Occidente lo que dice Benedicto XVI en «Caritas in veritate»: «la libertad religiosa no significa indiferentismo religioso». Introvigne intentará mostrar en Oriente que se puede y se debe convivir en libertad y pluralidad religiosa, sin caer en el relativismo.

Egipto no quiere que el Papa hable de los coptos

Al Gobierno egipcio no le ha gustado que el Papa haya pedido a la comunidad internacional que actúe para proteger a los cristianos coptos, que son casi un 10% de la población del país del Nilo. Como gesto de protesta, El Cairo ha llamado a consultas a su embajadora en el Vaticano. El portavoz del Ministerio de Exteriores, Hosam Zaki, declaró que los comentarios del Papa se ven como «inaceptables intervenciones» en asuntos internos del país. El ministro de Exteriores egipcio, Mohamed Abul Gheit, pidió al Vaticano que no se inmiscuya en asuntos egipcios ni los trate en conversaciones con otros países. Y el portavoz de la universidad islámica egipcia de Al Azhar también habló contra «cualquier injerencia» papal. La influencia diplomática (y mediática) de la Santa Sede a nivel mundial molesta mucho en los países que discriminan a los cristianos.


Pablo J. Ginés/La Razón/ReL

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