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«Señor, si Tú permites que suframos, danos también el valor para seguirte»

En presencia de la mayor parte de las congregaciones religiosas que desarrollan su misión en este país, el Patriarca ha saludado en su homilía particularmente a los que han pasado su primera Navidad aquí, al servicio de la Tierra Santa, recordando también la tragedia que ha afligido a las hermanas franciscanas del Corazón Inmaculado de María.
Hablando, en árabe, de las cosas positivas y negativas del año pasado, ha destacado algunas líneas de actuación con respecto del año nuevo en los ámbitos del “diálogo ecuménico e interreligioso”, de “consolidación de la fe del pueblo de Dios, gracias a la lectura cotidiana de la Palabra de Dios” y de acogida a los peregrinos que visitan Tierra Santa, cada año más numerosos. En italiano, y después en francés, el Patriarca ha recordado el drama de la emigración de los cristianos de Oriente Medio, en particular de Tierra Santa, una “pérdida para la Iglesia universal, para los musulmanes y también para los judíos. Los cristianos pueden desempeñar un papel de mediadores en un conflicto que dura ya demasiado tiempo”.
Hablando de las divisiones entre los cristianos como motivo de la convocación del Sínodo, Su Beatitud ha hablado del “deseo de los cristianos locales de ver equiparada la fecha de la Pascua”, un deseo que se encuentra en la lista de propuestas finales del Sínodo. Ha sido el Patriarca quien ha dado la noticia del atentado que ha sufrido, durante la noche, una comunidad de cristianos en una iglesia de Alejandría, Egipto, mientras celebraban la misa de Navidad, provocando 21 muertos y 43 heridos, según un primer balance provisional. “Esta nueva masacre, ha dicho el Patriarca, debe empujarnos a reflexionar sobre nuestra vocación de cristianos en esta región que no puede rechazar abrazar la Cruz. El discípulo no es mayor que su Maestro”.
Dirigiéndose al Señor, el Patriarca ha añadido: “Si Tú permites que suframos, danos también el valor para seguirte”. El Patriarca ha hablado después de los 63 años de conflicto entre Israel y Palestina, afirmando con énfasis que “la violencia y las armas no resolverán nada”. La misa dedicada a la paz a través de la intercesión de María ha continuado en la contemplación. Tras la bendición final, Su Beatitud y distintos Ordinarios de Tierra Santa han recibido las felicitaciones para este nuevo año de los fieles presentes en la iglesia.
Volviendo a la masacre de la noche pasada en Egipto, el Patriarca ha comentado: “Tenía la intención, en mi homilía, de hablar de la masacre de Iraq y he sabido de la noticia en Alejandría. Todo esto pone nuestros esfuerzos, nuestras esperanzas y nuestras expectativas de nuevo en dificultad. 
Ciertamente, el Santo Padre mencionará a Egipto en su mensaje de paz desde Roma, pero es inútil decir que todos los días afrontamos nuevos problemas. ¿Cuánto durará esto? La oración por la paz y la libertad religiosa está siempre de actualidad, día y noche”.
Según el Custodio de Tierra Santa: “Son los gobiernos de los países árabes los que deben actuar para no consentir que sucedan tales sucesos. No es, de hecho, la primera vez, sobre todo en Egipto, que esto sucede. ¿Y qué ha hecho el gobierno?, ¿qué está haciendo para dar refugio a los eritreos? Los gobiernos de los países árabes tienen el deber de actuar y frenar la violencia contra las minorías, especialmente la cristiana”. “¡Ánimo, ánimo!”, ha repetido en numerosas ocasiones el Patriarca con una sonrisa para desear un feliz año nuevo a todos.

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