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Vietnam: El terror empuja a católicos a refugiarse en Tailandia

Agentes de policía confiscan en un entierro el ataúd de una mujer
BANGKOK, viernes 27 de agosto de 2010 (ZENIT.org).- Ante el clima de terror reinante en su localidad, unos cuarenta fieles de la parroquia de Côn Dâu han huido de Vietnam para pedir asilo en Tailandia, informó este miércoles Eglises d'Asie (EDA), la agencia de las Misiones extranjeras de París.

Periodistas de Radio Free Asia contactaron en la diócesis vietnamita de Da Nang con un grupo de católicos procedentes de la parroquia de Côn Dâu que no podían soportar más el clima de terror instalado en su localidad tras los acontecimientos del pasado 4 de marzo.
Ese día, agentes de la seguridad impidieron, con gran violencia, a un convoy funerario el acceso al cementerio y confiscaron el ataúd que contenía el cuerpo de una habitante de la ciudad, Maria Tan.

Numerosos miembros del cortejo fúnebre resultaron heridos. Otros muchos fueron arrestados, ocho de los cuales siguen todavía presos.

La policía sometió a muchos de los acompañantes del convoy funerario a interrogatorios acompañados de malos tratos.

Según las informaciones recogidas por los periodistas, el grupo de católicos abandonó clandestinamente la parroquia durante el mes de mayo para refugiarse en Tailandia
Entre estas personas que han pedido asilo hay hombres, mujeres y niños. El mayor tiene 70 años y el menor está en edad de ir a la guardería. Algunos han llegado acompañados de miembros de su familia; otros, solos.

Por miedo a la policía, los refugiados de Côn Dâu viven por el momento casi clandestinamente, en habitaciones alquiladas. Por falta de medios y por su desconocimiento de la lengua, viven en estos momentos de una manera muy precaria.

Todos buscan encontrar representantes del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para el Refugiado (ACNUR) para solicitar el derecho de asilo y también intentan atraer la atención de diversas asociaciones humanitarias internacionales sobre su caso.

Los refugiados, que no han revelado su identidad para evitar perjudicar a sus familiares que se han quedado en Vietnam, declararon a los periodistas que su único objetivo es encontrar un país que les conceda la residencia y les permita ejercer su derecho a la libertad, especialmente la religiosa.

Desde el año pasado, la parroquia de Côn Dau -sus viviendas, sus terrenos cultivables (un centenar de hectáreas en total)- forma parte de un territorio en el que el ayuntamiento de Da Nang ha decidido crear una vasta zona de nuevas construcciones financiadas por inversores extranjeros.

A pesar de las presiones ejercidas desde el pasado mes de enero, la mayoría de la población de la parroquia se ha negado a dejar este lugar conquistado a la naturaleza por sus ancestros.

La situación se agravó notablemente el pasado 4 de marzo, tras la carga policial contra el convoy funerario de Maria Tan.

El clima no ha dejado de empeorar. El pasado 3 de julio, a primera hora de la tarde, uno de los miembros del servicio de organización de los funerales del 4 de marzo, Nguyên Thanh Nam, perdió la vida tras ser apaleado por un miliciano cuando intentaba escapar.
En los días anteriores, había sido repetidamente interrogado y maltratado por la policía. Tras su muerte, se agravó la presión policial y se impidió a la población participar en los funerales, que se celebraron con la mayor discreción.

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