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La comunidad católica en Pakistán vuelve a ser intimidada por musulmanes radicales



Miedo e inquietud entre los cristianos en Pakistán, mientras en el país se celebra el final del mes sagrado del Ramadán. El asunto de la “Jornada de quema del Corán”, ha creado tensión, protestas y amenazas contra la minoría cristiana que, en la mayor parte de los casos, no han degenerado en abierta violencia.

“Sobre todo gracias a la pronta intervención de la policía, que ha dispuesto medidas de emergencia para proteger las iglesias”, declara a Fides el sacerdote Robert McCulloch, misionero de San Columbano en Kyderabad.

La jornada del Eid al Fitr, que marca el final del Ramadán, ha sido generalmente pacífica en el país, y muchos musulmanes la han celebrado con iniciativas de solidaridad hacia las víctimas de los aluviones.

Algunos episodios de violencia anticristiana señalados a la Agencia Fides no han tenido, por fortuna, graves consecuencias: una iglesia cristiana fue apedreada en Daska, en la archidiócesis de Lahore; tres iglesias fueron amenazadas en la ciudad de Narowal, también en Lahore del norte.

En algunas áreas, sin embargo, la tensión permanece alta: en Karachi la comunidad católica local se vio sacudida hace pocos días por la agresión contra Asghar Bhatti, 61 años, laico católico y padre de familia en la comunidad de la Iglesia de San Pablo. Bhatti fue alcanzado por dos disparos realizados por militantes radicales islámicos, precisamente delante de la iglesia de San Pablo. “Está vivo por milagro, querían asesinarlo pero sólo lo han herido con dos disparos en el hombro. Está en el hospital”, le explica a Fides el padre Saleh Diego, párroco de la iglesia de San Pablo y Canciller de la diócesis.

“Estamos muy preocupados. Me parece un grave acto de intimidación. Asghar Bhatti es un laico muy activo a nivel pastoral, que visitaba las casas y las familias de los parroquianos. Es una advertencia contra los católicos, para desalentar e impedir la predicación y sabotear las actividades pastorales” afirma el párroco, pidiendo una mayor protección por parte de la policía para detener a los extremistas. “Frente a estas agresiones no tenemos como defendernos. Asgahr está vivo sólo por gracia de Dios”.

El párroco le informó al Obispo, mientras una delegación de líderes cristianos de Karachi tuvo una reunión con exponentes del partido musulmán “Jamaat-e-Islami”, pidiendo apoyo y evidenciando los temores de la comunidad cristiana.

La comunidad católica de San Pablo, mientras tanto, se ha mostrado muy activa en la asistencia a los prófugos, víctimas de los aluviones, que por millares han invadido la ciudad de Karachi. La zona sur de Sind aún está siendo afectada por lluvias torrenciales que empeoran la situación. La carretera entre Karachi y Hyderabad está inundada y esto hace aún más difícil las operaciones de socorro. Según fuentes locales, unos 3 millones de prófugos en Sind y en Punjab del Sur no han recibido aún ningún tipo de ayuda humanitaria.

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