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Excusas de Pakistán para no acabar con la discriminación religiosa

GINEBRA, miércoles 23 de junio de 2010 (ZENIT.org).- En Pakistán, “con la excusa de la identidad islámica y de la guerra al terror, el Gobierno mantiene en vigor las leyes de discriminación religiosa”, denunció a la agencia AsiaNews el secretario general de la Comisión episcopal pakistaní Justicia y Paz, Peter Jacob, de visita en Europa.

La guerra al terrorismo y la identidad islámica “son dos potentes excusas con las que el Gobierno del país se opone a la derogación de las leyes sobre la blasfemia y de las demás normas que discriminan a los no musulmanes”, destacó.

“Pero los pronunciamientos de la Unión Europea y de Washington sobre el tema nos dan a entender que no estamos solos en nuestra lucha”, añadió.

Jacob se refirió a la ley sobre la blasfemia, que castiga también con la muerte a quienes profanan el Corán y al profeta Mahoma, y a las ordenanzas Hudood, que imponen a la población varios comportamientos en la línea de las enseñanzas religiosas.
El objetivo de la visita de Jacob a Europa ha sido la participación en el Pakistan Support Group en Ginebra (Suiza), “una red de grupos internacionales que trabaja bajo la égida de las Naciones Unidas”.

“Nos encontramos una vez al año para debatir sobre los problemas que afligen a nuestro país: esta vez, los puntos principales eran las leyes de discriminación religiosa y el problema de la educación, cada vez más interconectada con el extremismo”, explicó.

“La nueva ley sobre la escuela es sustancialmente idéntica a la antigua, y discrimina a los no musulmanes, introduciendo en las lecciones y en los libros de texto mensajes equivocados y peligrosos”.

Por otra parte, los parlamentarios “están muy asustados por la cuestión religiosa, y los lobbies extremistas que presionan para mantenerla en vigor trabajan con mucha fuerza”, denunció.

“No creo que se pueda cambiar mucho, a corto plazo: son leyes que requieren tiempo para cambiar”, dijo.

“Presionar a nuestro Gobierno para que haga algo concreto no es muy fácil porque Islamabad tiene una serie de excusas para mantener su posición”, destacó Jacob.

“Por una parte, está la lucha contra el terrorismo, que impone mantener en el país el estado de emergencia y, en consecuencia, no hacer nada”.

“Por otra parte, está la cuestión de la identidad pakistaní: a pesar de tener Constitución y leyes laicas, algunos políticos presionan para mantener la situación tal y como está en nombre del Islam”, lamentó.

En este contexto, la Iglesia católica intenta hacer oír su propia voz “de todas las maneras, sobre todo en los foros internacionales”.

“Afortunadamente, esta batalla contra la discriminación es compartida por muchos sectores de la sociedad civil pakistaní”, constató.

“Esperamos que antes o después llegue el día en que también el Gobierno entienda la inutilidad y la crueldad de estas leyes -añadió- y haga algo para mejorar la situación”.

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