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Boko Haram y la corrupción son los principales problemas de Nigeria

Los anticristos de la actualidad nigeriana... Boko Haram.
(Fides) En un comunicado enviado a la Agencia Fides se rinde homenaje a la valentía de las fuerzas armadas nacionales por abordar la amenaza planteada por Boko Haram, pero se señala que aunque ha perdido el control de grandes porciones de tierra en el noreste de Nigeria, sigue llevando a cabo ataques contra «objetivos indefensos, como los campos de desplazados, los mercados y los parques».

«Alentamos al gobierno y a los organismos de seguridad para que hagan todo lo posible por derrotar la insurgencia y prevenir la pérdida de más vidas humanas. Oramos para que Dios conceda su misericordia a los que han muerto en esta guerra», escriben los Obispos, pidiendo «estrategias alternativas para acabar con el terrorismo» y la indemnización de las víctimas de Boko Haram.

En cuanto a la lucha contra la corrupción recuerdan las palabras del Papa Francisco en la bula de convocación del Jubileo extraordinario de la Misericordia, que la define como «un grave pecado que clama al cielo, ya que socava los fundamentos de la vida personal y social. La corrupción impide mirar hacia el futuro con esperanza, porque con su arrogancia y avaricia destruye los proyectos de los débiles y aplasta a los más pobres».

Junto a la lucha contra la corrupción se pide que se haga frente a la pobreza y a la desigualdad social, «diversificando la economía (actualmente depende de las exportaciones de petróleo, ed.) Y la inversión en infraestructuras básicas para promover un tejido empresarial compuesto por pequeñas y medianas empresas».

Piden el fin de sesenta años de discriminación contra las minorías religiosas en Pakistán

El gobierno de Punjab debe poner fin a casi sesenta años de discriminación contra las minorías religiosas, tanto en los lugares de trabajo como en todos los sectores, y obrar según la Constitución del país, que declara la igualdad entre todos los ciudadanos. Es la petición lanzada a través de AsiaNews por Lala Robin Daniel, activista y presidente de la Alianza para las minorías de Pakistán.

El pedido llega a pocos días del último episodio de discriminación contra un cristiano en su lugar de trabajo. A Qaisar Jahan, que trabaja en la MC Girls High School de Faisalabad distribuyendo y sirviendo agua a las estudiantes, le fue impedido desarrollar su trabajo por ser cristiano. La directora, de hecho, apenas supo de su pertenencia religiosa, le impuso encargarse de las tareas de limpieza y le impidió seguir distribuyendo el agua. Lala Robin Daniel, que sigue el caso, envió una carta de protesta al Distrito de Educación, recordando el Art. 27 de la Constitución, que dice: «Ningún ciudadano, calificado para un empleo al servicio de Pakistán, puede ser discriminado en función de su raza, religión, casta, sexo, residencia y lugar de nacimiento».
Del documento surge claramente -continúa Daniel- que el trabajo está sujeto a la Constitución, y esto vuelve a los gobiernos federales y provinciales responsables de la actuación de las leyes y de las reglamentaciones en dicha materia. Cosa, que por el momento no sucede. Por otro lado -afirma el activista-, el trabajo está asimismo tutelado por la Convención n° 87 compilada por la Organización internacional del trabajo (OIT) , suscripta por Pakistán. Como si esto no bastara -continúa Daniel-, la Corte federal Shariat (que se ocupa de controlar que las leyes del Estado estén de acuerdo con la sharia) publicó un acto por el cual «pide al Estado intervenir en cualquier caso en que el empleador no respete el deber, atribuido por la sharia, de tratar al empleado como un hermano».

Habla un cura chino: aunque detengan a obispos y sacerdotes, no se rinden y los laicos evangelizan

En el programa de testimonios Tras las huellas del Nazareno, en EUKMamie.org, han presentado la historia de un sacerdote católico chino que cuenta cómo se ha desarrollado su vocación sacerdotal bajo la persecución y el control rígido que el Gobierno comunista intenta aplicar a las comunidades católicas.

La entrevista no revela ni el nombre ni el rostro del sacerdote para salvaguardar su seguridad y su ministerio.

Detuvieron a su obispo y sacerdotes

 
“Cuando yo era niño, en mi zona las persecuciones no eran muy fuertes. Podíamos aprender catequesis con algunas religiosas, y tener algún encuentro o una charla con el sacerdote. Los domingos podíamos asistir a la misa. Pero cuando ya fui un poco mayor, las persecuciones se hicieron más fuertes. El obispo fue llevado por el Estado a la cárcel, y también muchos sacerdotes de la diócesis”, explica.

Al crecer, se dio cuenta de la necesidad de sacerdotes que tenía el pueblo, e inspirado por los ejemplos del obispo y de otros sacerdotes entró en el seminario.

La esperanza en la vida eterna le da fuerza: “Si hoy sufrimos por Jesucristo, mañana nos tocará la vida eterna. La vida eterna no es una teoría y no es una cosa lejana. Sencillamente, es una cosa del mañana. Esta es nuestra fe”.

La Iglesia clandestina y la oficial del Estado

 
Explica la división de la Iglesia Católica en China, entre las comunidades y el clero clandestinos, fieles a Roma, y los que están integrados en la Asociación patriótica, bajo control de las autoridades comunistas.

“Esta división vino en el año 1954. En aquel momento, el Estado de China quiso que toda la Iglesia fuese un instrumento del Gobierno y hubo algunos que, por las persecuciones, aceptaron sus condiciones. Pero hubo otra parte que no lo aceptó. Y por eso, hasta hoy en día, podemos decir, sencillamente, que hay una Iglesia oficial y otra Iglesia clandestina. Generalmente, entre estas partes no hay mucho contacto. Pero cuando tenemos contacto lo más importante es el respeto, rezar mutuamente, una parte por otra parte... También tenemos que entender que esta división no surge dentro de la Iglesia, sino por la fuerza del Estado. Así que, me parece que podemos mantener un mínimo respeto entre estas partes”.

El Estado detiene y “reeduca” al clero
“Algunos obispos y sacerdotes perseguidos, a veces, reciben una ‘reeducación’. Conozco a un obispo auxiliar que vivió en la cárcel unos diez años. Durante este tiempo no podía tener ningún contacto con los demás. Cuando salió de la cárcel, había cambiado mucho su pensamiento, incluso, a veces, muy en contra la Iglesia”.

Hay otras técnicas para debilitar a los obispos: por ejemplo, el Estado le nutre con informaciones y noticias falsas. O le impide contactar con católicos de verdad, sólo con satélites del pensamiento estatal. Así se logra la “reeducación”.

Nuestro protagonista cree que la situación hoy es ligeramente mejor para el católico de a pie que hace 20 años. Pero aún hoy, en muchas ocasiones, “si el gobierno descubre que en una casa se celebra la misa y se aprende la catequesis, también al dueño, a veces, le meten en la cárcel; o, a veces, este dueño debe pagar una multa”.

 
Católicos de Hong Kong -zona que por su régimen especial tiene más libertad- se manifiestan pidiendo la libertad de los obispos Su Zhimin y Shi Enxiang, desaparecidos en instalaciones gubernamentales

No es lo mismo estar detenido que encarcelado

 
Este sacerdote quiere detallar que “no todos los obispos y sacerdotes están en la cárcel, pero una parte de ellos sí. Cuando hablamos de la "cárcel" en China, es, verdaderamente, la cárcel. Allí trabajan mucho, a veces no hay comida suficiente y también hay otros sufrimientos. Pero aparte de la cárcel, también hay obispos y sacerdotes que están detenidos en casas. A veces, viven en un centro estatal y no pueden tener contacto con otros, no pueden visitar a sus familias... En este sentido, ellos no tienen libertad”.

¿Cuántos de los perseguidos abandonan su fe ante estas presiones? “Según mi experiencia, casi nadie”, explica este sacerdote. Citando a un compañero de su diócesis, afirma: “Lo más importante no es pedir al Señor que salgamos de esta situación, lo más importante es que pidamos las fuerzas para mantener nuestra fe".

Seminaristas repartidos en casas
Cuenta también cómo los seminaristas en una diócesis con persecución pueden repartirse en distintas casas.

“El seminario de esta diócesis está dividido en distintos lugares. En cada lugar se vive en una casa normal. A veces, no pueden salir de esta casa. Estudian allí, rezan allí, hacen un poquito de deporte allí, se come allí..., todo en un lugar. Para nosotros es un sufrimiento; pero, hasta hoy, la vida de este seminario todavía está muy viva. Hay muchos seminaristas. En este sentido, me parece que podemos decir que todavía hay mucha vida en la Iglesia perseguida”.

Es muy importante, asegura, la formación en la fe en casa y en la familia. “Yo conozco algunas diócesis perseguidas fuertemente. Por ejemplo, los católicos solo pueden asistir a la misa en las casas, los niños no pueden encontrar un sacerdote en cualquier momento para asistir a la misa, para confesarse… Y, por eso, la educación en la fe, especialmente, es un deber de sus padres, del ambiente familiar. Así, los métodos para mantener nuestra fe son, por ejemplo, las costumbres buenas de que cada día, en la familia, recen juntos. En estas familias, los padres educan la fe de sus niños. También, cuando encuentran a un sacerdote, aprovechan para todo: asistir a la misa, confesarse, tener una charla espiritual…, todo”.

Las misas en las comunidades clandestinas se celebran en casas, donde apenas pueden reunirse 40 o 50 personas como mucho, y también escasean los sacerdotes en zonas rurales, por lo que es difícil poder comulgar o asistir a los sacramentos con frecuencia.

Los laicos son los que evangelizan

 
Debido a que el clero está muy vigilado y limitado, buena parte de la labor evangelizadora recae en los laicos.

“Hay algunos métodos concretos. Por ejemplo, en las vacaciones, se puede, para los niños, tener una convivencia o un campamento, no en nombre de la Iglesia. Allí se puede estudiar, por ejemplo, literatura, inglés, matemáticas. Además de estas cosas, también les enseñan algunas cosas sobre nuestra fe, sobre las cosas de la Iglesia. En este sentido, no solo invitamos a los niños católicos, sino que está abierto a todos los niños, también, por ejemplo, para los estudiantes y para los jóvenes. De esta manera, podemos tener campamentos en las montañas así… A veces no es solo evangelizar nuestra fe, sino que les enseñamos los valores verdaderos morales. A veces, por el buen ejemplo de los católicos, hay algunos paganos que se convierten a la Iglesia”.

Control sobre los móviles y reuniones vigiladas

 
El control del Estado implica también control sobre Internet y los móviles. “En el año 2007, yo me enteré de una noticia, que siete u ocho sacerdotes, después de la Navidad, querían tener un encuentro para consultar algunas cosas pastorales; pero solo por una llamada de estos sacerdotes, luego, cuando los sacerdotes llegaron allí, directamente, la policía llegó también, y se los llevaron a todos. No fueron directamente la cárcel, sino que están detenidos en un lugar”.

El Estado también impide el contacto directo con Roma y limita los contactos entre obispos. Aunque hay matices según la región: “Podemos decir que, al Norte, al lado de la capital, son más fuertes las persecuciones. Otra parte donde me parece que también es muy fuerte la persecución es en la provincia de Fujian [región frente a la isla de Taiwán, con unos 32 millones de habitantes y más prosperidad económica, nota de ReL]. En otros lugares, generalmente, tampoco hay libertad, pero las persecuciones no son tan fuertes”.

Testimonio cotidiano

 
En estas circunstancias, él propone a todos compartir la fe en la vida cotidiana. “Por ejemplo, la oración se puede hacer en las casas propias. Por ejemplo, podemos dar un testimonio moral en la vida ordinaria… De esta manera, se profesa nuestra fe”.

Otra ayuda para los cristianos chinos es su fuerte devoción mariana. “Por la cultura china, o por la costumbre de la Iglesia en China, tenemos muchísima devoción mariana. Siempre rezamos muchísimo a nuestra Madre, con mucha sencillez y con mucha confianza. Y me parece que, hoy en día, la Iglesia perseguida, si puede mantener la fe, es por la ayuda de la Virgen María”.

Sobre la situación de la fe en Occidente, comenta: “Me da un poco de pena que, a veces, en algunos países que tienen libertad, la gente no quiere entrar en la iglesia. Y en la situación contraria, en algunos países perseguidos, los católicos quieren entrar a la iglesia, pero no hay. Y, por eso, yo quiero decir a los que me escuchan: aprovechad esta libertad. También, con vuestra vida ordinaria, dad testimonio de nuestra fe. Y orad mucho por la Iglesia perseguida. También es muy importante manifestar nuestra fe en la vida ordinaria, que significa ser un ejemplo para otros”.

«El ataque contra la aldea de Dalori es un desafío de Boko Haram al ejército de Nigeria»

Mons. Oliver Dashe Doeme, obispo de Maiduguri
«Se trata de un desafío al ejercito de Nigeria» dice a la Agencia Fides, Mons. Oliver Dashe Doeme, obispo de Maiduguri, capital del Estado de Borno, en el norte de Nigeria, en cuyo territorio se encuentra la aldea de Dalori, asaltada el 30 de enero por integralistas islámicos de Boko Haram.

 «Golpeando un pueblo que está a sólo cuatro kilómetros de Maiduguri, donde se encuentra el cuartel general de operaciones contra Boko Haram, la secta islamista ha querido demostrar que, a pesar de los golpes infligidos por nuestras fuerzas armadas, todavía es capaz de actuar cerca de Maidugiuri, que es su lugar de nacimiento» afirma Mons. Doeme.

«En Danori no había fuerzas de seguridad en el momento del asalto, llevado a cabo con extrema brutalidad. Los hombres de Boko Haram han matado a un gran número de personas (por lo menos 86 según fuentes oficiales, ed.), han quemado la mayor parte de las casas mientras que dos terroristas suicidas se han inmolado en dos lugares del pueblo», dice el Obispo.

«El ataque ha durado cuatro horas, a pesar de que la aldea está a sólo cuatro kilómetros del cuartel general de las fuerzas anti Boko Haram» dice Mons Doeme, que agrega: «Yo creo que Boko Haram se aprovecha de la falta de coordinación entre las fuerzas que luchan contra ella. Además, nuestro ejército está luchando por entrar en el bosque de Sambisa, donde se encuentran las principales bases de la secta islamista. Hasta que no se conquiste esta base, los miembros de Boko Haram pueden atacar a voluntad en varias partes del norte de Nigeria».

«El problema es que nuestras tropas no están bien equipados para esta tarea. He recogido las quejas de los soldados, que no tienen armas para luchar eficazmente contra Boko Haram. Por lo tanto, hacen falta mayores esfuerzos por parte de todos», concluye el obispo.

FIDES

La Declaración de Marrakech pide libertad religiosa para todos


El pasado miércoles, 250 eminentes estudios del islam se reunieron en Marrakech (Marruecos), para firmar una declaración que pide que se desarrolle una jurisprudencia islámica sobre el concepto de ciudadanía, que incluya a todos los grupos religiosos. Se trata de un acontecimiento histórico en el mundo musulmán. El texto afirma que es «inconcebible el uso de la religión para golpear los derechos de las minorías religiosas en los países musulmanes»

El encuentro fue auspiciado por el Ministerio de Fomento y Asuntos Islámicos del Reino de Marruecos y el Foro para la Promoción de la Paz en las sociedades islámicas, con sede en los Emiratos Árabes Unidos, informó la agencia FIDES.
En un comunicado, los promotores de la iniciativa explican que la Declaración de Marrakech retoma la Carta de Medina, que este año cumple 1.400 años de su firma, «un acuerdo constitucional entre el profeta Mahoma y el pueblo de Medina, que garantizaba la libertad religiosa para todos, independientemente de su fe».
Los estudiosos e intelectuales musulmanes piden en su escrito que se desarrolle el concepto de ciudadanía en la jurisprudencia islámica, y también hacen un llamamiento a las instituciones educativas para que realicen «una revisión valiente de los programas educativos, y eliminen cualquier tema que incite a la agresión y al extremismo, conduciendo a la guerra y al caos». Además, invitan a los políticos para que «establezcan un contrato constitucional entre los ciudadanos».
En otro párrafo del texto, los eruditos demandan a los diversos grupos religiosos que recuerden que durante siglos han compartido la misma tierra, viviendo juntos. Por ello, llaman a que se rechace cualquier forma de denigración del otro.
La Declaración de Marrakech concluye afirmando que es «inconcebible el uso de la religión para golpear los derechos de las minorías religiosas en los países musulmanes». En el encuentro de Marrakech estaban presentes representantes de más de 40 países y cincuenta líderes de otras religiones que han expresado su agradecimiento por el documento.
ZENIT

Turquía: los refugiados cristianos viven atemorizados. por Uzay Bulut. Gatestone Institute

Alrededor de 45.000 cristianos armenios y sirios (también conocidos como siríacos y caldeos), que huyeron de Siria e Irak y se han establecido en pequeñas localidades anatolias de Turquía, se han visto obligados a ocultar su identidad religiosa, según el diario Hurriyet.
 
Desde que el Estado Islámico (ISIS) invadió ciudades iraquíes y sirias, los cristianos y los yazidíes se han convertido en el principal objetivo del grupo, enfrentándose a otro posible genocidio a manos de musulmanes.
 
Anonis Alis Salciyan, una armenia que huyó de Irak a Turquía, declaró a Hurriyet que en público fingía ser musulmana. "Mi marido y yo huimos [de Irak] con nuestros dos hijos hace un año, junto con otras veinte familias. En Irak nos presionaban", dijo Salciyan, y recordó que su marido, que regentaba una joyería en Irak, está ahora en paro. "Tenemos familiares en Europa. Solo gracias a su ayuda salimos adelante. Nuestros hijos no pueden ir al colegio aquí, no saben hablar turco".
 
Lo que hace aún más trágico el sufrimiento de los refugiados cristianos en Turquía es que los antepasados de algunos de ellos fueron expulsados de Anatolia por las autoridades otomanas y sus habitantes musulmanes hace un siglo, durante lo que se conoce como el genocidio armenio y el genocidio asirio de 1915.
 
Otra familia, la de Linda y Vahan Markaryan, también huyó a Turquía con sus dos hijos. Su casa de Bagdad fue asaltada por los yihadistas del ISIS.
 
"Mi hija, Nuşik, de 7 años, dejó de hablar aquel día. No ha hablado desde entonces. Estamos trabajando duro para pagarle un tratamiento, pero sigue sin hablar", dice Linda Markaryan, y añade que les resulta muy difícil practicar su religión. "Tenemos que hacer nuestras oraciones en casa".
 
Los ejércitos islámicos yihadistas invadieron Oriente Medio y los territorios del norte de África a principios del siglo VII. Los pueblos nativos no musulmanes de esas tierras han olvidado sin duda lo que significa la seguridad y la libertad religiosa.
 
En todos los países donde ahora hay una mayoría musulmana se dan historias terroríficas de no musulmanes que padecen sometimientos violentos, violaciones, esclavitud y asesinatos a manos de los yihadistas.
 
Ha habido cristianos en Siria desde los primeros tiempos de la cristiandad; hoy, tras los ataques del ISIS, están huyendo para salvar sus vidas.
 
 
Las invasiones musulmanas de la Siria bizantina tuvieron lugar bajo los sucesores de Mahoma, los califas Abu Baker y Omar ben Jatab, en el siglo VII. En el año 634, Damasco, por entonces mayoritariamente cristiana, se convirtió en la primera gran ciudad del Imperio Bizantino que cayó ante el Califato Rashidún.
 
Damasco se convirtió entonces en la capital del Califato Omeya, el segundo de los cuatro grandes califatos islámicos, y el árabe pasó a ser la lengua oficial del Estado.
 
En Irak, origen de muchos refugiados cristianos en Turquía, también ha habido una campaña de islamización.
 
Los árabes musulmanes conquistaron lo que hoy se denomina Irak, del Imperio Persa sasánida, en el año 636. Quemaron escrituras sagradas zoroástricas, ejecutaron a sacerdotes, saquearon ciudades y apresaron esclavos, igual que hace hoy el ISIS.
 
Cuando los ejércitos musulmanes conquistaron territorios no musulmanes, los cristianos y los judíos tuvieron que elegir entre convertirse, la muerte o vivir como dimmíes: ciudadanos de tercera clase, apenas tolerados, en su tierra desposeída, tenían que pagar un impuesto (la yizia) a cambio de protección.
 
Ahora, en el siglo XXI, los cristianos en Turquía siguen viviendo con miedo.
 
El 28 de diciembre de 2012, por ejemplo, una mujer armenia de 85 años, Maritsa Kucuk, fue apaleada y apuñalada hasta la muerte en su casa en el barrio de Samatya (una de las mayores comunidades armenias de Estambul), donde vivía sola. Su hijo, Zadig Kucuk, que encontró su cadáver en la casa, dijo que le habían tallado una cruz en el pecho.
 
En diciembre de 2012, también en Samatya, otra mujer de 87 años, T. A., fue asaltada, apaleada y estrangulada en su casa. Perdió un ojo.
 
"La prensa, la policía, los políticos y las autoridades no se han centrado en este problema", escribió Robert Koptas, por entonces director del periódico semanal armenio bilingüe Agos. "Prefieren guardar silencio, como si estos ataques no se hubiesen producido. Eso aumenta la ansiedad de todos los armenios que viven en Turquía".
 
En enero de 2013, Ilker Sahin, profesor de 40 años que trabajaba en una escuela armenia en Estambul, fue decapitado en su casa.
 
En 2011, un taxista turco le dio un puñetazo a una cliente armenia. "Tienes mal acento", le dijo. "Eres una kafir [infiel]".
 
A ojos de muchos devotos musulmanes, la tolerancia parece ir únicamente en una dirección. Al parecer, muchos musulmanes siguen sin aprender a tratar a los demás con respeto. Los no musulmanes en todo el mundo musulmán son o bien asesinados o bien obligados a vivir con miedo. Muchos musulmanes siguen evidentemente pensando que los no musulmanes son sus dimmíes, y que pueden tratarlos tan terriblemente como les parezca.
 
En los países occidentales, los musulmanes son ciudadanos iguales con iguales derechos. Pero algunos de ellos exigen a menudo tener más derechos –privilegios por parte de sus Gobiernos–, como los tribunales de la sharia con un sistema legal paralelo. Si no se cumplen sus exigencias, acusan a la gente de islamofobia o de racismo.
 
En los países de mayoría musulmana, también Turquía, los no musulmanes son constantemente insultados, amenazados e incluso asesinados, y a la mayoría de los musulmanes, incluidas las autoridades del Estado, no parece importarles.
 
"La relación entre el islam y el resto del mundo está marcada por la asimetría", observa el escritor Jacob Thomas:
 
Los musulmanes pueden y deben disfrutar de todas las libertades y privilegios en tierra de kafires [infieles]; sin embargo, a los no musulmanes que viven en Dar el Islam [hogar del islam, países con regímenes islámicos] no se les garantizan esos mismos derechos y privilegios. Los políticos occidentales no parecen reparar en esta anomalía, mientras que a los académicos occidentales no parece preocuparles esta falta de quid pro quo en el mundo islámico. En nuestro mundo globalizado, no debería seguir produciéndose esta situación.
 
Por desgracia, el odio a los cristianos se ha convertido en la norma en los países musulmanes, y no va a desparecer pronto. Esto significa que los cristianos de Oriente Medio seguirán sufriendo, incluso siendo asesinados, y acabarán extinguiéndose en Oriente Medio si el mundo civilizado no les ayuda.
 
Como dijo Linda Markaryan, la refugiada cristiana que huyó del ISIS en Irak y que ahora vive en Turquía:
 
Aquí no tenemos futuro. Todo en nuestras vidas es incierto. Lo único que deseamos es ofrecer un futuro mejor a nuestros hijos en un lugar donde puedan estar seguros y a salvo.
 
"Solo tenemos trabajos temporales en cosas como la construcción", dijo su marido, Vahan Markaryan. "A los otros trabajadores [ciudadanos turcos] les pagan unas 100 liras turcas al día, pero a nosotros nos pagan solo 25 liras diarias por el mismo trabajo. No podemos reclamar nuestros derechos".
 
Hurriyet informó también de que los refugiados cristianos de Turquía han recurrido a Naciones Unidas para que se les permita ir a Estados Unidos, Canadá o Austria. Solo se les ha garantizado residencia en Turquía hasta 2023.
 
Los Estados occidentales deberían dar prioridad a los cristianos que provienen de países musulmanes a la hora de conceder el estatus de refugiado. Ya que Occidente viene de la cultura judeocristiana del amor y la compasión, parece que tiene la responsabilidad moral de ayudar en primer lugar a los cristianos, que son los inmigrantes más atribulados y benignos.

por Uzay Bulut. 29 de Enero de 2016. Traducción del texto original: Turkey: Christian Refugees Live in Fear

 NOTAS

Dos cristianos asesinados por haber abandonado el Islam

Dos cristianos en Yemen, ambos convertidos del Islam, han sido emboscados y asesinados por su fe, de acuerdo con fuentes cercanas a las víctimas.

En Taiz, una ciudad con una población antes de la guerra entre musulmanes sunnitas y chiítas de 600.000 personas en el suroeste de Yemen, al menos un miembro de Al Qaeda en la Península Arábiga (AQAP) emboscó un hombre cristiano en la ciudad y le disparó 15 a 20 veces a principios de septiembre. Un segundo cristiano recibió un disparo en su casa el 2 de octubre, dijeron las fuentes. La segunda víctima pudo haber sido asesinado por un grupo extremista musulmán o por miembros de su propia familia musulmana, dijeron.

Debido a las amenazas de seguridad en Yemen, un país musulmán y gobernado por la Sharia (ley islámica) envuelto en una guerra religiosa inter musulmana, los nombres de las víctimas y las fuentes no han manifestarse con claridad.

La estructura familiar en Yemen y en el Oriente Medio musulmán la sociedad  y la tribu presiona para que nadie se aparte del Islam. La presión puede llegar al asesinato para el que se convierte al Islam, generalmente es la familia o gente de la tribu la que aplica la pena de muerte.

NOTAS

Two Converts from Islam Slain in Yemen. Both Christians had received threats; one from Muslim family members, the other from Al Qaeda. November 25, 2015 By Our Middle East Correspondent - Leave a Comment. Morning Star News

El padre Mourad da más detalles de sus 4 meses preso de Estado Islámico: azotes, cuchillo y amenazas


El Padre Jacques Mourad, sacerdote de la Iglesia católica de rito siríaco, que estuvo 4 meses y 20 días prisionero en manos del Estado islámico, cuenta con detalle lo que vivió en ese cautiverio. Habla con AsiaNews en Beirut, en los salones de la iglesia de Nuestra Señora de la Anunciación. 

En Siria era el prior del Monasterio de Mar Elian y párroco de los fieles del pueblo de Qaryatayn, de mayoría cristiana, que no dista mucho de Palmira.

Fue secuestrado por los milicianos de Estado Islámico (Daesh) el 21 de mayo de 2015. Permaneció en manos de su raptores durante cuatro meses y 20 días, antes de lograr escapar de su dominio el 10 de octubre.

Perseguido, amenazado, sometido a presiones continuas para que se convirtiera al Islam, él fue amenazado en varias oportunidades con ser decapitado, fue fustigado en una oportunidad y , al día siguiente, fue objeto de una ejecución fingida.
Fue confinado en una habitación de baño alumbrada tan sólo por un pequeño ventanuco en lo alto, junto a un seminarista que lo ayudaba. 

Le daban de comer solo arroz y agua, dos veces al día. 

Sin electricidad y sin reloj, apartado totalmente del mundo exterior, se mantuvo alerta y vigilante. 

Su fe cristiana no se debilitó, al contrario. 

“La primera semana fue la más difícil”, cuenta el sacerdote. “Luego de tenerme durante días dentro de un automóvil, el domingo de Pentecostés me llevaron a Raqqa. Viví esos primeros días de prisionero entre el miedo, la cólera y la vergüenza”.

Jacques Mourad celebra la Eucaristía según el rito siríaco

Un hombre de negro, como verdugo ejecutor
El punto de inflexión en su tiempo como prisionero coincidió, según el Padre Jacques, con el ingreso en la celda, al octavo día, de un hombre vestido de negro, con el rostro enmascarado, como los de quienes aparecen en los videos de las ejecuciones de Daesh que se han vuelto famosos. 

Mi hora ha llegado, se dijo a sí mismo, presa del terror. Pero, por el contrario, luego de haberle preguntado cuál era su nombre y el de su compañero de prisión, el hombre se dirigió a él con un “assalam aleïkoun” de paz y entró a su celda. A continuación, entabló con él una larga discusión como si el desconocido buscara verdaderamente conocer mejor a los dos hombres que tenía frente a sí.

“Tómalo como un retiro espiritual” le respondió el desconocido, cuando el Padre Jacques lo interrogó acerca de las razones por las que estaba prisionero.

“Desde ese momento –cuenta el sacerdote- mis oraciones, mis jornadas, adquirieron un sentido. Cómo puedo explicaros... advertí que a través de él, era el Señor mismo quien me dirigía estas palabras. Ese momento fue verdaderamente de gran consuelo”.

“Gracias a la oración, he podido volver a encontrar mi paz”, refiere el sacerdote sirio. “Era mayo, el mes de María. Nos pusimos a recitar el Rosario, algo a lo cual no estaba acostumbrado en el pasado. Toda mi relación con la Virgen María fue renovada". 

"La oración de Santa Teresa de Ávila ‘Nada te turbe, nada te espante…’ también ella contribuyó a sostenerme; y para ella, una noche, compuse una melodía que luego comencé a cantar. La oración de Charles de Foucauld me ayudó a abandonarme en las manos de Señor, con la conciencia de que no me era dado elegir. Porque todo llevaba a pensar que el éxito final habría sido la conversión al Islam, o la decapitación".

El padre Mourad, revestido con sus atavíos monásticos
y litúrgicos

Interrogatorios religiosos, invitaciones a apostatar
Prácticamente cada día, continúa, "entraban en mi celda y me interrogaban sobre mi fe.Viví cada día como si fuera el último. Pero nunca abjuré. Dios me donó dos cosas: el silencio y la cortesía. Sabía que ciertas respuestas podían ser recibidas como una provocación, que cualquier palabra puede convertirse en fuente de tu condena. Así,me interrogaron acerca de la presencia de vino en el convento. Ese hombre me interrumpió de repente, cuando comencé a responder. Él juzgó mis palabras insoportables. para él, yo era un infiel." 

"Gracias a la oración, a los salmos, entré en un mundo de paz, que nunca me dejó. Recordé también las palabras de Cristo en el Evangelio de San Mateo: ‘Bendecid a quienes os maldicen, rezad por quienes os ultrajan’. Era feliz de poder vivir en lo concreto esta palabra. No es poco, poder vivir el Evangelio, en particular estos versículos tan difíciles, que hasta ese momento eran sólo teoría. Comencé a sentir una compasión por mis secuestradores”.

“En esa ocasión, me volvieron a la mente también las canciones poéticas de Feyrouz – confiesa el Padre Jacques – y en particular una de ellas que habla del crepúsculo, que solía cantar cuando en Raqqa caían las largas noches de junio, que nos dejaban sumergidos en la oscuridad. Estas palabras y su música también se volvieron una fuente de oración. Ellas hablan del sufrimiento ‘inscripto en el crepúsculo”.

El día de la flagelación
Luego, un día, el Padre Jacques fue fustigado…

“Era el 23r día de prisión”, recuerda. “Entraron de repente. Era una especie de puesta en escena. La flagelación se prolongó durante unos treinta minutos. La fusta estaba compuesta por un pedazo de manga y de cuerdas. Sentía el dolor físico, pero en lo profundo, me sentía en paz". 

"Tenía un gran consuelo en el hecho de saber que podía compartir de alguna manera los sufrimientos de Cristo. Al mismo tiempo, me sentía tan confundido por esto, porque pensaba que no era digno de esa gracia. Perdonaba a mi torturador, en el mismo momento en que me golpeaba". 

"Cada tanto, consolaba con una sonrisa al diácono Boutros, mi compañero de cautiverio, que se negaba a verme objeto de los latigazos. Después, me acordé del versículo en el cual el Señor dice que en nuestra debilidad se manifiesta Su fuerza. Estaba cada vez más sorprendido, porque me sentía débil, tanto a nivel espiritual como físico. Vean,yo sufro de dolor de espalda desde la infancia y las condiciones de la prisión eran tales que no hacía sino aumentar, en un primer momento, el dolor. En el monasterio disponía de un colchón especial para dormir, y de una silla ergonómica. En la celda, dormía en el suelo y no había modo de caminar en ese espacio.“

El cuchillo al cuello
Qué significaba tener mucho miedo –prosigue el Padre Jacques- lo conocí poco después, cuando un hombre armado con un puñal entró en nuestra celda; sentí en mi cuello el filo de la hoja del cuchillo y pensé que había comenzado la cuenta atrás para mi ejecución. En mi espanto, me encomendé a la misericordia de Dios. En realidad, se trataba sólo de una puesta en escena”.

"Tus parroquianos nos dejan la cabeza cuadrada"
El 4 de agosto pasado, el grupo yihadista logró asumir el control de Palmira, y de allí, el de Qaryatayn. Al alba del día siguiente, tomaron a la población como rehén, al menos 250 personas, llevándolas a Palmira. El 11 de agosto, el padre Jacques y su compañero emprendieron el mismo recorrido. 

“Un jefe saudita entró a nuestra celda. ´¿Eres tú el Padre Jacques?´, preguntó´ ´Bueno, ¡entonces ven conmigo! ¡Los cristianos de Qaryatayn nos han dejado la cabeza cuadrada de tanto hablarnos de ti!´ Inmediatamente pensé que me estaban preparando para ser ajusticiado. A bordo de una furgoneta, recorrimos un trayecto de cuatro horas. Pasada Palmira, desembocamos en una calle de montaña que conduce a un edificio clausurado con una enorme puerta de hierro. Apenas se abrió, vi a toda la población de Qaryatayn allí reunida, maravillada de verme frente a ellos. Ése fue un momento de sufrimiento indecible para mí. Para ellos, un momento extraordinario de alegría”.

Sometidos a pagar la jizya
Veinte días más tarde, el primero de septiembre, "nos llevaron a Qaryatayn, libres, pero con la prohibición de dejar el pueblo. En aquél momento se vino a crear una suerte de contrato religioso colectivo: nosotros estábamos ya bajo su protección (‘ahl zemmé’), bajo el pago de una tasa especial, la jizya, que afectaba a quienes no eran musulmanes. Podíamos incluso practicar nuestros ritos, con la condición de que éstos no fueran un elemento de escándalo para los musulmanes". 

"Algunos días más tarde, al morir uno de nuestros feligreses, a causa del cáncer, fuimos al cementerio, en las cercanías del convento de Mar Elian. Y fue en ese momento queme di cuenta de que el convento había sido reducido al ras del suelo. Curiosamente, no tuve reacción alguna. Dentro mío, me pareció darme cuenta de que Mar Elian [el santo] había querido sacrificar su convento y su tumba por nuestra salvación”.

Siente compasión por los terroristas
“Hoy – concluye el Padre Jacques, que desafió la prohibición de dejar Qaryatayn y encontró la manera de huir, a pesar de seguir manteniendo una total reserva sobre la modalidad con la cual huyó – sigo teniendo por mis raptores el mismo sentimiento que cuando estaba en su manos: la compasión. Este sentimiento viene de la contemplación de la mirada de Dios al estar frente a ellos, más allá de su violencia, como él la tiene hacia todos los hombres: una mirada de pura misericordia, sin el más ínfimo sentimiento de venganza”.

“Hoy – prosigue el sacerdote, en otro tiempo monje en el monasterio de Mar Moussa, fundado por el Padre Paolo Dall’Oglio – sabemos que la oración es la vía de la salvación. Es necesario continuar rezando por los obispos y los sacerdotes que han desaparecido y de quienes no se sabe absolutamente nada. Rezar por mi hermano Paolo Dall’Oglio (desaparecido en Raqqa en julio de 2013). Debemos finalmente rezar por una solución política en Siria. Hoy recordamos el centenario de la masacre y el éxodo de 1915 [contra los cristianos armenios y asirios, nota de ReL]. Sin una solución política, la emigración completará el trabajo que las masacres de 1915 iniciaron".


ASIA NEWS

Carta de una joven católica a los terroristas

raigo al Blog una carta de una joven católica dirigida a los terroristas de París, y publicada en  
es.aleteia.org/2015/11/19/atentados-en-paris-carta-abierta-de-una-joven-catolica/Me ha gustado, aunque seguro que no le llegará a ningún terrorista, pero nos llega a nosotros que tenemos que enfrentarnos a ellos con las armas del espíritu. Dejamos las otras armas en manos de los políticos. La situación no e nada fácil ni grata, pero tenemos la fuerza de la oración que lo puede todo.

Tengo 18 años y soy católica. Hoy, como todos los lunes, al salir de la universidad, fui a tomar un café a una terraza. Nada de extraordinario en realidad. El café no había cambiado de sabor desde la semana pasada, la camarera no había cambiado su sonrisa y los habituales no habían cambiado de mesa. Como todos los lunes, saco el periódico de la víspera casi maquinalmente de mi bolsa y leo en diagonal los títulos grandes.
Pero ya no reconozco el diario que hojeaba cada semana. Su logo está a media asta, y sólo hay un titular: “El dolor y la ira”.
¿Qué hacer?
Una foto de un hombre, llorando ante un ramo de flores, velas y una bandera, hace la noticia. Un hombre, las lágrimas, la tristeza, la ira, muertos, inocentes, heridos, ya no deseo continuar leyendo.
Aparto mi diario, me tomo mi café, pago. Por primera vez en el año, me voy antes de lo habitual de este lugar donde acostumbro a leer mi periódico con toda quietud.
¿Qué hacer? ¿Ir a casa como la prefectura nos ha aconsejado? No. Decido ir a un lugar que me resulta familiar y precioso en mi corazón. Después de cinco minutos caminando ya estoy ahí.
Ese lugar es mi parroquia, mi segunda casa, la del Señor. Entro. Mira, hay gente. Me deslizo en silencio hacia el altar dedicado a la Santísima Virgen. Más espacio. Lo único que queda es un reclinatorio ante el altar de santa Rita, la patrona de las causas desesperadas.
Me viene a la mente un pasaje del Evangelio de san Mateo: “Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, rezad por los que os persiguen”.
No he rezado por las víctimas
Entonces me viene una idea. No he rezado por las víctimas, ni por las familias en luto ni tampoco por la salvación de mi bella patria.
Hoy he rezado por ti. He rezado a santa Rita para que nos ayude a perdonarte. Le he rezado para que los franceses te perdonen.
He rezado para que las familias de las víctimas puedan un día perdonarte, perdonar tu acto injustificable y simplemente bárbaro.
He pedido al Señor, con la ayuda de toda mi fe, que me ayude, que nos ayude a perdonarte. Le he pedido que te bendiga y que haga descender la Gracia del Espíritu Santo sobre ti.
He rezado a la Santísima Virgen María que vele por ti. Le he pedido que extienda sobre ti su Amor. Que te haga entender que estamos en la Tierra para amar y no para matar. Que te haga entender la gravedad y la estupidez de tu acto.
Recé para que comprendas que ningún hombre, poco importa lo que sea, de donde venga, en qué crea y las ideas que le animen, merece morir sólo porque quiera pasar un buen rato con sus amigos.
“Si dos de vosotros se ponen de acuerdo para pedir algo…”
Después me he recordado de un segundo pasaje del Evangelio según san Mateo: “Si dos de ustedes se ponen de acuerdo aquí en la tierra para pedir algo en oración, mi Padre que está en el cielo se lo dará. Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos”.
Y he rezado para no ser la única católica que rezo por tu perdón. He rezado para que aprendas a aceptar el perdón de los demás, lo que tu ideología no te ha permitido aprender.
A ti, que como yo has vivido en Francia y tienes una familia, pueda el Señor Jesucristo ponerte en el camino correcto. Que Él te enseñe el sentido del amor y de la fraternidad que nos une a todos.
Porque sí, tú no has hecho explotar a la sociedad francesa, la has fortalecido. No has hecho crecer el racismo, lo vas a erradicar. No has matado nuestra fe, la has resucitado.
Para acabar me gustaría citar unas palabras de Madre Teresa:
La vida es belleza, admírala;
la vida es beatitud, saboréala,
la vida es un sueño, hazlo realidad.

La vida es un reto, afróntalo;
la vida es un juego, juégalo,
la vida es preciosa, cuídala;
la vida es riqueza, consérvala;
la vida es un misterio, descúbrelo.

La vida es una promesa, cúmplela;
la vida es amor, gózalo;
la vida es tristeza, supérala;
la vida es un himno, cántalo;
la vida es una tragedia, domínala.

La vida es aventura, vívela;
la vida es felicidad, merécela;
la vida es vida, defiéndela

Espero, querido terrorista, que estas pocas palabras te lleguen para que te des cuenta de que el odio y la muerte no son la solución:

Una joven católica que intenta perdonar.