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El Viacrucis de los cristianos perseguidos: catorce historias con nombre propio

La idea nace en la diócesis de Ivrea: una Via Crucis dedicado a los cristianos perseguidos del mundo, en el que cada estación corresponde a un caso, a una comunidad cristiana atacada, a un país. Y nosotros queremos retomar esta idea y proponer hasta el Viernes Santo, cada día, una historia de un cristiano o de un grupo de cristianos. Una historia de persecución, pero también de testimonio de fe. Porque así experimentamos la comunión con nuestros hermanos, podemos rezar por ellos y también aprender de ellos a vivir la fe en las circunstancias que Dios nos da. Y desear nuestra conversión más que otra cosa.

Primera estación (Irak) 
Salem Matti Kourk tenía 43 años. Era cristiano, vivía en Bartalah, una ciudad situada en la Llanura de Nínive, en Irak. Cuando el 8 de agosto de 2014 Bartalah fue conquistada por los milicianos del Estado Islámico, el Califato de Abu Bakr al Baghdadi, la mayor parte de los cristianos ya había abandonado la ciudad, añadiéndose a los centenares de miles de prófugos acosados por el avance de las milicias yihadistas. Salem fue uno de los pocos que se quedó porque, debido a sus problemas cardíacos, no podía enfrentarse al viaje con el resto de su familia.

A partir de aquel día permaneció escondido en casa. Salió el 1 de septiembre por primera vez, empujado por el hambre, para buscar alimentos y agua pues se le habían acabados todas las reservas. Pero los yihadistas lo arrestaron en un puesto de bloqueo en el centro de la ciudad, frente a la iglesia de la Virgen María. Los milicianos querían que se convirtiese al islam, le ordenaban que abjurara del Cristianismo. Salem se negó. Lo torturaron hasta morir, pero él no cedió. Después arrojaron su cadáver en la calle donde permaneció hasta que unos transeúntes lo recogieron y le dieron sepultura.

La situación de los cristianos de Irak empeoró dramáticamente en 2014, con el nacimiento del Estado Islámico que hoy controla amplias extensiones del país. En el Califato, a partir de junio de 2014, entró en vigor una estricta versión de la ley coránica. Los cristianos están obligados a convertirse o a pagar la dhimma, la tasa tradicionalmente impuesta por los musulmanes a los "infieles". Todos los cristianos en el Estado Islámico están en grave peligro, pero los más amenazados son los musulmanes que han abjurado y se han convertido al Cristianismo.

Segunda estación (Corea del Norte)
Kim Sang-Hwa es la hija del jefe de una iglesia clandestina de Corea del Norte. Supo que sus padres eran cristianos cuando, con 12 años, descubrió por casualidad una Biblia escondida en un cajón. "Empecé a temblar –cuenta–, estaba aterrorizada. El descubrimiento podía costarme la vida. ¿Qué tengo que hacer?, me preguntaba. ¿Tenía que hablar con mi profesor? ¿O ir al funcionario de seguridad? Volví a poner la Biblia en su sitio y durante 15 días no pensé en otra cosa. Sabía que era mi deber denunciar el libro ilegal. Pero por otra parte se trataba de mi familia". 

Al final Kim habló de ello con su padre. Así descubrió que era cristiana. A partir de ese momento, sus padres y abuelo le hicieron leer la Biblia y le enseñaron a rezar, advirtiéndole siempre que no hablara de ello con nadie. "Rezábamos susurrando por temor a que alguien nos oyera. Ni siquiera mis hermanos mayores sabían la verdad". A veces se reunían con otros fieles para rezar y leer la Biblia juntos, pero siempre con el miedo de que en los encuentros participaran espías. Ahora Kim vive en Corea del Sur. Consiguió huir, es libre, pero ha tenido que pagar el precio de estar siempre separada de su familia.

Corea del Norte es el país en el que los cristianos sufren las persecuciones más duras. El régimen comunista de Kim Jong-Un prohíbe cualquier práctica religiosa, incluso rezar y leer textos sagrados solos, en privado. La mínima infracción se castiga con torturas, reclusión durante años o para toda la vida en cárceles o campos de trabajo y, en los casos más graves, con la muerte. Casi un tercio de los coreanos detenidos actualmente en los terribles campos de trabajo del régimen son cristianos: de 50.000 a 70.000 personas cuya única culpa es creer en Dios.

Tercera estación (Pakistán)
Cuando en 2009 la policía fue a arrestarla, Asia Bibi, joven cristiana católica madre de cinco hijos, no entendió inmediatamente el porqué. Había tenido una discusión con algunas compañeras de trabajo musulmanas, nada serio, así creía ella. En cambio ellas la habían denunciado, acusándola de haber dicho palabras ofensivas contra Mahoma: una acusación gravísima en Pakistán, donde Asia vive y donde la ley castiga la blasfemia –ofender la fe con palabras y acciones– incluso con la pena de muerte. 



En 2010 Asia fue condenada a muerte mediante ahorcamiento. En 2014 la sentencia fue confirmada en segundo grado. Ahora se espera el resultado del recurso en el Tribunal Supremo, tercer y último grado del juicio. Asia está en la cárcel desde 2009. El juez Naveed Iqbal, que fue el primero en condenarla, fue a visitarla un día para ofrecerle revocarle la sentencia a condición de que se convirtiera al islam. "Le di las gracias de corazón por su propuesta –relata Asia– pero le respondí honestamente que prefería morir como cristiana que salir de la cárcel como musulmana. He sido condenada porque soy cristiana –le he dicho–, creo en Dios y en su gran amor. Si usted me ha condenado a muerte porque amo a Dios, estaré orgullosa de sacrificar mi vida por Él". 

En Pakistán el 97% de la población es musulmana. Pequeña minoría discriminada, mal vista y aislada, los cristianos viven con la angustia de ser acusados de blasfemia, pretexto fácil usado a menudo por venganza, despecho, chantaje o como arma en conflictos de interés. Por haber pedido la anulación de la ley sobre la blasfemia o, por lo menos una reducción de las penas previstas, en 2011 el gobernador del Punjab, Salman Taseer, y el ministro para las minorías, el líder católico Shahbaz Bhatti, fueron asesinados a pocos meses de distancia uno del otro.

Cuarta estación (Níger)
El pastor Zakaria Jadi estaba participando en la propia iglesia en un encuentro con otros sacerdotes ese 16 de enero de 2015 cuando en Níger estalló incontrolada la violencia contra los cristianos. El padre Jadi, ante los primeros ataques, corrió a avisar a sus compañeros para que pusieran al seguro a las familias. Cuando volvió, encontró la iglesia y su casa destruidas.

Ese día y el sucesivo fueron saqueadas e incendiadas 45 iglesias y otros edificios religiosos y se desencadenó una verdadera y propia caza a los cristianos, con el resultado de al menos 10 víctimas, una de las cuales fue encontrada carbonizada dentro de una iglesia católica. Cuando la situación se tranquilizó, los sacerdotes de la archidiócesis de la capital Niamey participaron en una ceremonia simbólica delante de la estatua dañada de la Virgen María, pero no destruida del todo, por el incendio de la iglesia de San Agustín.

El domingo sucesivo todos los párrocos celebraron la misa sin vestiduras, pues habían desaparecido, en iglesias improvisadas con sillas alquiladas y con mesas como altares.Muchos fieles donaron parte de su salario, todos se pusieron a disposición para limpiar, quitar los restos destruidos, reparar los daños y, apenas fuera posible, reconstruir las iglesias. 

El 80% de la población de Níger es musulmana. El país normalmente no figura entre los países en el que se verifican graves persecuciones contra los cristianos. Pero la furia de esos días ha dejado huella en la minoría cristiana. Además de las iglesias, se destruyeron conventos, escuelas, un orfanato. Los negocios de los cristianos fueron saqueados. Sucedió siguiendo la ola de protestas populares organizadas en todo el mundo islámico a causa de las viñetas irreverentes sobre Mahoma publicadas en Charlie Hebdo, la revista satírica acusada de blasfemia y castigada en enero con el exterminio de su redacción.

Quinta estación (Laos)
En Laos, en el verano de 2014, seis familias cristianas de etnia Hmong, unas 25 personas entre adultos y niños, fueron obligadas por la fuerza a dejar su aldea, Ko Hai. Sin casa ni medios de subsistencia, con los escasos indumentos y objetos que pudieron coger y transportar, desde entonces están acogidos provisionalmente en otra aldea del mismo distrito. Las seis familias se han granjeado la enemistad del resto de la comunidad por su negativa a volver a la religión tradicional, animista, practicada por la mayor parte de los habitantes de Ko Hai y alrededores. 

Los jefes de sus aldeas, con el apoyo de las autoridades locales, arrestaron en julio a dos de ellos y en la cárcel intentaron hacerlos abjurar. Vista su resistencia, un mes después los liberaron, pero siguieron ejerciendo presión, intimidando a las familias y al no conseguir que renunciaran a la fe cristiana, las expulsaron. Otros dos cristianos Hmong están en la cárcel desde noviembre por la misma razón: negarse a abjurar. Forman parte de un grupo de siete cristianos, entre los cuales un muchacho de 14 años, arrestados en el noroeste del país. 

En Laos los cristianos son aproximadamente 192.000, menos del 2% de la población. El 67% de los laotianos son budistas y el 31,5% animistas. Sobre todo en las zonas rurales, quien se convierte al Cristianismo y se niega a venerar a los antepasados y a los espíritus corre el riesgo de sufrir violencia y de ser expulsados de la comunidad. Los animistas consideran el Cristianismo un elemento ajeno que puede suscitar la cólera de los espíritus que protegen las aldeas. Los Hmong son una minoría étnica (el 8% de la población) perseguida por el gobierno comunista.

Sexta estación (Kenia)
Cuando los terroristas al Shabaab empezaron a disparar, Douglas Ochwodho fingió estar muerto. Fue el único que se salvó de los 29 cristianos –además de él, 19 hombres y 9 mujeres– que viajaban con otras 30 personas en un autocar atacado en noviembre de 2014 en el norte de Kenia. 

"Eran una decena, muy armados –contó otro superviviente, musulmán– cuando nos hicieron bajar y nos hicieron leer a todos algunos versículos del Corán en árabe. A los que no pudieron hacerlo les obligaron a tumbarse en el suelo y los asesinaron disparándoles a quemarropa un tiro en la cabeza". 


La masacre de Kenia: los que no sabían recitar el Corán murieron de un tiro en la cabeza.

Un año antes, durante el asalto a un centro comercial de la capital Nairobi, los terroristas al Shabaab identificaron a los musulmanes haciendo recitar a los rehenes versículos del Corán y oraciones en árabe y los hicieron salir sanos y salvos del edificio. Las víctimas fueron 67. En 2014 murieron de este modo, identificados como cristianos y por este motivo asesinados, 36 obreros de una obra, 48 habitantes de una ciudad y 15 residente de dos aldeas en las que también fueron raptadas 12 mujeres. Por primera vez en Kenia, en agosto de 2014, los al Shabaab secuestraron y decapitaron a un cristiano. 

Los al-Shabaab, autores de las masacres contras los cristianos en Kenia, son un grupo de fundamentalistas islámicos vinculado a al-Qaida y fundado en 2006 en la vecina Somalia. Activos también en Kenia, donde además reclutan desde hace años a jóvenes entre la población musulmana, a partir de 2011 han intensificado los atentados, concentrándose cada vez más en los cristianos. Por ineficiencia y escasa motivación por parte de las autoridades, los culpables nunca son castigados.

Séptima estación (Sri Lanka)
El 12 de enero de 2014, en pleno día, en Hikkaduwa en el sur de Sri Lanka, dos iglesias fueron atacadas. Una multitud guiada por ocho monjes budistas rodeó primero los edificios tirando piedras y ladrillos. Después, a pesar de la presencia de las fuerzas del orden que asistieron al ataque sin intervenir, irrumpieron en el interior dañando seriamente las estructuras y prendiendo fuego a símbolos y libros religiosos, incluidas algunas Biblias. No era la primera vez que sucedía.

En 2013, grupos extremistas budistas cumplieron decenas de ataques contra la comunidad cristiana. Los monjes budistas vigilan y amenazan a los cristianos azuzando a la población contra ellos. Las autoridades religiosas cristianas han denunciados varias veces el clima de creciente intolerancia que obliga a los fieles a ser muy prudentes. Es difícil que los cristianos hablen de su religión con otros. Tienen miedo incluso de verse en privado y tienen dificultades para encontrar material religioso. Son tratados como ciudadanos de segunda clase, mirados con sospecha, a menudo difamados, denigrados y atacados. Muchos niños cristianos no son admitidos en los colegios públicos a causa de la fe de sus padres. 

En Sri Lanka los cristianos son poco más del 6%. El budismo, practicado por casi el 70% de la población, es la religión de estado. Este reconocimiento oficial refuerza el poder de los radicales budistas sobre las minorías religiosas como los cristianos. Incendios de iglesias y viviendas, cierre forzado de iglesias, actos de vandalismo son realizados impunemente contra ellos, ante la indiferencia del gobierno que no hace nada para protegerlos.

Octava estación (Aflganistán)

El pasado diciembre, en Kabul, la capital de Afganistán, los talibanes irrumpieron en la casa de Werner Groenewald y lo asesinaron juntos a sus dos hijos de 15 y 17 años. Después incendiaron la vivienda. La esposa de Werner, Hannelie, se salvó porque en ese momento estaba trabajando en el hospital en el que presta servicio.


Los Groenewald: sólo se libró la madre, que tiene que ocultar su rostro para no ser reconocida.

Los cónyuges Groenewald, cristianos originarios de Sudáfrica, llegaron a Afganistán en 2002 por cuenta de la cooperación internacional. Pero se había difundido la voz de que en realidad eran misioneros encargados de convertir a los musulmanes al cristianismo. El de Werner ha sido el último de una serie de atentados llevados a cabo en 2014 contra loscooperantes cristianos que se prodigan en la reconstrucción del país, acusados por los talibanes y bajo sospecha por una parte de la población de desarrollar una obra de proselitismo.

Afganistán es tal vez el estado más peligroso para los cooperantes cristianos. La constitución afgana no reconoce la existencia de ciudadanos cristianos. En el país no hay iglesias. Los pocos creyentes practican la fe en absoluto secreto. Ser descubiertos rezando o en posesión de material cristiano puede costar la vida. Los afganos que se convierten son considerados traidores, son expulsados de sus comunidades, renegados por sus familiares y, a menudo, asesinados. Algunos, para no despertar sospechas, siguen yendo a la mezquita.

Pero hay un cristiano, uno solo, que está seguro: es Rula Ghani, esposa del presidente elegido en septiembre de 2014, Ashraf Ghani, que es una cristiana de origen libanés. Porte Aperte, la asociación internacional comprometida en la defensa de los cristianos perseguidos, exhorta a rezar para que Rula pueda hacer cambiar la actitud respecto a los cristianos.

Novena estación (India)
El pastor evangélico Sanjeevulu, guía del grupo Amigos de Hebrón, ha sido la primera de una serie de cristianos víctimas de la intolerancia en 2014 en la India. El 11 de enero en Vikarabad, en el estado de Andra Pradesh, cuatro hombres se presentaron en su casa y lo indujeron a salir a la calle diciéndole que querían rezar con él. Una vez fuera, lo agredieron infligiéndole siete cuchilladas y golpeándolo con mazas y bastones. El hombre falleció dos días después. La esposa, que acorrió a sus gritos y también fue agredida, ha sobrevivido.

Los líderes cristianos locales organizaron una manifestación pacífica reclamando justicia.Algunos fieles que participaron en ella fueron arrestados. Es posible que el homicidio hubiera estado planeado desde hacía tiempo. De hecho, tres meses antes el pastor había sufrido amenazas por parte de miembros de un grupo fundamentalista hinduista con los que había tenido una discusión.

Agresiones, linchamientos, arrestos inmotivados, atentados a las iglesias, escuelas y propiedades de los cristianos son una realidad cotidiana en la India. Quienes persiguen a los cristianos, que representan menos del 3% de la población, son los fundamentalistas hinduistas, ayudados por la inacción e incluso connivencia de las fuerzas del orden. A partir de mayo de 2014, con la victoria electoral del partido nacionalista hinduista, el Bharatiya Janata Party, los fundamentalistas son aún más agresivos, fortalecidos por el aval del gobierno. Una acusación recurrente que dirigen a los cristianos y que desencadena la violencia popular y legitima arrestos y detenciones, es la de comprar las conversiones con dinero y “arrancarlas” con actividades caritativas y asistenciales. En particular, les molesta la obra de promoción de los cristianos respecto a los intocables dalit, marginados y discriminados por el sistema hinduista de castas.

Décima estación (Indonesia)
En Indonesia la persecución contra los cristianos, que son aproximadamente 36 millones sobre una población de 255 millones de habitantes, se manifiesta con vejaciones y continuas prohibiciones, entre las cuales el complejo procedimiento burocrático impuesto a los cristianos para la construcción de edificios religiosos, a causa del cual pueden transcurrir años antes de que se obtengan todos los permisos. Al tratarse de lugares de culto, es además necesario el visto bueno de los residentes y del grupo local para el diálogo interreligioso.

En 2014, por tercer año consecutivo, la comunidad protestante de la Yasmin Church de Bogor fue obligada a celebrar la Navidad sin la propia iglesia porque desde hace años las autoridades, a petición de la población islámica instigada por grupos fundamentalistas, interrumpieron su construcción con el pretexto de irregularidades en el permiso de construcción. Para nada desmoralizados, los cristianos de Bogor decidieron reunirse al aire libre y en lugares improvisados. Además, en protesta, cada quince días celebran los servicios dominicales delante del palacio presidencial en la cercana Jakarta. En 2013 y en 2014 las comunidades celebraron la Navidad en el terreno de la iglesia en construcción, en una estructura con techo pero sin muros, mientras centenares de agentes de la policía controlaban una multitud que quería impedir el desarrollo de las funciones.

Hay depositadas muchas esperanzas en el presidente Joko Widodo, en el cargo desde octubre, por sus declaraciones en favor de las minorías religiosas. Pero los fundamentalistas islámicos representan una seria amenaza, sobre todo en algunas provincias del país. Su objetivo principal son los musulmanes convertidos al Cristianismo. En 2014 más de 30 iglesias cristianas de varias denominaciones fueron obligadas a cerrar o fueron atacadas.

Undécima estación (Nigeria)

En abril de 2014, más de 200 estudiantes cristianas, de edades comprendidas entre los 16 y los 18 años, fueron secuestradas en un colegio de Nigeria por Boko Haram, el movimiento fundamentalista islámico que combate para imponer la ley coránica en el país. Pocas semanas después del secuestro se difundió un vídeo que mostraba a las jóvenes recubiertas por el niqab, el velo islámico. 


Las niñas secuestradas por Boko Haram: un destino incierto.

El líder del grupo, Abubakar Shekau, sostenía en el vídeo que todas se habían convertido al islam y que las obligarían a casarse con combatientes o serían vendidas como esposas a islamistas. Se cree que algunas muchachas son utilizadas como bombas humanas en los frecuentes atentados realizados por Boko Haram. Pero no se conocerá nunca su destino ni el de otras muchas mujeres cristianas secuestradas en el curso de los años.

Desde agosto Boko Haram controla un amplio territorio en el noreste del país: un Califato que desde hace poco ha jurado fidelidad al Estado Islámico. En la diócesis de Maiduguri, que incluye muchos de los territorios ocupados y amenazados por los yihadistas, se cuentan por lo menos 50 iglesias destruidas, 200 abandonadas, cuatro conventos cerrados. Más de la mitad de los sacerdotes de la diócesis se ha visto obligado a huir. “Los extremistas –ha contado el obispo de Maiduguri, monseñor Oliver Dashe Doeme– te apuntan con una pistola o un cuchillo y te dicen que si no te conviertes te matarán. Muchos de mis fieles han sido asesinados por haberse negado”. Muchos otros -se cuentan por miles- han muerto tiroteados, masacrados, quemados vivos durante las incursiones de los terroristas. Casi la mitad de los cristianos ha huido. Los que permanecen atrapados en el Califato viven en el terror. “Nuestros cristianos –ha dicho recientemente el responsable de comunicación de la diócesis de Maiduguri– están pagando verdaderamente el precio de su fe”. 

Duodécima estación (Pakistán)
Después de haberlos torturado durante dos días, el 2 de noviembre de 2014 una multitud de 500-600 personas empujó a una pira a dos esposos cristianos -Shahzad y Shama Masih- y los quemaron vivos. La violencia se desencadenó cuando algunas personas, desde los altavoces de una mezquita, difundieron la falsa noticia de que el matrimonio había profanado el Corán quemando algunas páginas. Shama, la esposa, estaba embarazada. La pareja deja huérfanos a cuatro niños.


Tenían cuatro hijos y esperaban otro: fueron torturados durante dos días y quemados vivos.

El domingo 15 de marzo hubo dos atentados suicidas contra dos iglesias en un suburbio de Lahore. La intención de dañar lo máximo posible era evidente, pues en ese momento las iglesias, cercanas entre sí, estaban abarrotadas de fieles que habían llegado para participar en la misa. El balance fue de 17 muertos y 70 heridos y hubiera sido más grave si uno de los vigilantes en la entrada de las iglesias, al darse cuenta del peligro, no hubiera detenido a uno de los terroristas abrazándolo e impidiéndole así la entrada mientras explotaba con él: un acto de heroísmo que le costó la vida. En septiembre de 2013, en Peshawar, dos terroristas suicidas asesinaron a 80 personas e hirieron a 120 a la salida de la misa dominical.

Los cristianos pakistaníes no sólo son amenazados por los terroristas, sino también por una parte de la población, influenciada por ellos. Además, falta la adecuada tutela por parte de las autoridades y a veces son incluso éstas las que los agreden. El 5 de marzo, un joven cristiano de Lahore fue torturado una noche entera por la policía, muriendo a causa de las torturas. Su cadáver fue arrojado ante la puerta de sus padres al día siguiente. Había sido arrestado en el contexto de una investigación por un robo por el que habían acusado a su madre y del que ella sigue proclamándose inocente.

Decimotercera estación (Irán)

De repente la policía irrumpió en la vivienda en la que se habían reunido para celebrar el primer día del año con un momento de oración y los arrestaron. Así inició el 2014 para Sara, Mostafa, Majid y George, cuatro cristianos residentes en Karaj, en Irán. De ellos se sabe que fueron llevados a un sitio desconocido y nada más: en vano los familiares han solicitados poder visitarlos. Unos días antes, en la noche de Navidad, otro grupo de cristianos de Teherán sufrió la misma suerte.

Durante las principales festividades religiosas, la policía intensifica las incursiones en las denominadas “iglesias domésticas” utilizando la excusa de normas para la seguridad nacional. En la cárcel, a menudo se intenta con torturas físicas y morales obligar a que los cristianos admitan que están pagados por agentes extranjeros con el fin de difundir el cristianismo en el país. En 2014, al menos 75 cristianos fueron arrestados y encarcelados con pretextos diversos, pero la única razón era creer en Dios. En un contexto social hostil, muchísimos cristianos, a partir de 1979, año de la revolución jomeinista, han perdido su trabajo, casa e incluso la custodia de sus hijos, han sido rechazados por los amigos y renegados por los propios familiares.

En Irán ahora viven sólo 70.000 cristianos aproximadamente sobre una población de 78 millones de habitantes. A partir de 1979 muchos han huido para escapar de la persecución del régimen de los ayatollah. En una entrevista a la agencia católica Kna, monseñor Ramzi Garmou, arzobispo caldeo de Teherán, ha explicado que sin embargo muchos cristianos han elegido permanecer en Irán convencidos de que la Iglesia tiene la misión de testimoniar: "Una pequeña grey puede testimoniar la presencia de Jesús viviendo su fe en lo cotidiano". 

Decimocuarta estación (Egipto)
En febrero, 21 cristianos coptos, todos ellos obreros de nacionalidad egipcia, fuerondecapitados en Libia por los combatientes del Estado Islámico que los habían secuestrado unas semanas antes en la ciudad de Sirte. El vídeo de la ejecución, difundido el 16 de febrero por los yihadistas, los muestra vestidos con monos naranjas, arrodillados uno al lado del otro en una playa, cada uno con un hombre enmascarado de negro a sus espaldas. La decapitación fue simultánea.


Los coptos asesinados murieron con el nombre de Jesús en los labios, según se aprecia en el vídeo.

Una explicación acompañaba el vídeo para decir que habían sido condenados a muerte por su fe: “Gente de la Cruz, seguidores de la hostil Iglesia egipcia”. Por el movimiento de sus labios, se entendió que algunos murieron invocando al Señor, Jesucristo. “El nombre de Jesús ha sido su última palabra –ha dicho el obispo de Giza, monseñor Antonios Mina–; como los primeros mártires de la Iglesia, se han puesto en las manos de Aquel que poco después los ha acogido. Ese nombre, susurrado en los últimos instantes de vida, ha sido el sello de su martirio”. El gobierno egipcio ha dispuesto la construcción de una iglesia dedicada a los 21 mártires coptos en Minia, la ciudad de las que provenían casi todas las víctimas.

El Estado Islámico fundado por Abu Bakr al Baghdadi en Siria e Iraq ya se extiende a los territorios de otros estados: el Sinaí, en Egipto; el Jebel Chambi, en Túnez; las ciudades de Derna y Sirte, en Libia, donde desde hace meses las banderas negras del Califato ondean en los edificios públicos. Exponentes de la comunidad católica han decidido, sin embargo, permanecer en Libia. “Nos hemos quedado pocos –decía en febrero a la agencia Fides monseñor Giovanni Martinelli, obispo de Trípoli– y la mayor parte son enfermeras filipinas que han decidido quedarse porque en la ciudad hay una gran necesidad de asistencia médica. Me quedo por ellas. Como he dicho muchas veces, mientras en Libia haya un solo cristiano, yo me quedo”. 

Serie publicada originalmente en La Nuova Bussola Quotidiana.
Traducción de Helena Faccia Serrano.

Asia Bibi: ella es nuestra esperanza


Mientras hordas de musulmanes piden a gritos la ejecución de la cristiana Asia Bibi, los jueces del Tribunal Supremo de Pakistán nos tienen en vilo. En tanto esperamos el desenlace final de los nueve años de prisión injusta que lleva sufriendo esta madre pakistaní, tenemos mucho que hacer.
  1. Tenemos que guardarnos en el bolsillo nuestro activismo eclesial, nuestros planes pastorales, nuestras estadísticas de bautismos anuales y nuestros miedos presupuestarios y debemos ponernos a orar. Tenemos que suplicar, pedir, gritar a Dios que sostenga a Asia Bibi, que sostenga la pobre fe de lo que queda de catolicidad en el occidente apóstata, que nos dé a todos vivir intensamente la comunión de los santos, dando gracias por cada gota de sangre que derraman los mártires y suplicando más parresía y menos mundanización cobarde. ¡¡Sin Él no podemos nada!! ¿Nos convenceremos de esto alguna vez??¿ Aprenderemos a dejar de lado nuestros buenismos semipelagianos y nos pondremos a suplicar al Padre que nos convierta, que nos lleve al cielo, a gozar eternamente de Su presencia, acompañando a los miles de mártires que han lavado sus túnicas en la Sangre del Cordero?
  2. Tenemos que abrazar el Rosario como si fuera (¿no lo es?) la única salvación posible de esta Iglesia, a veces tan ciegamente –o cínicamente- optimista. Recemos el Santo Rosario, como lo pidió la Virgen en Fátima, por la conversión de los pecadores. Por la conversión de los perseguidores. Por la conversión de quienes, desde la propia Iglesia, persiguen la fe católica. Por la conversión de todos nosotros, que tantas veces nos sentimos derrotados olvidando -¡desagradecidos!- de quién somos hijos…
  3. Tenemos que dar gracias a Dios porque sostiene con su gracia a estos testigos de la fe, disponiéndoles incluso al martirio por no renunciar a Jesucristo. Ellos son nuestra esperanza. Ellos son el testimonio de una fe que ni siquiera la corrupción de la Iglesia podrá destruir. ¡La fe de los perseguidos es nuestra esperanza! Con su entrega callada y sencilla nos dicen a gritos que Cristo vence, que Cristo es Rey. Que nada nos separará del amor de Cristo. ¿No les da la sensación de que esos cristianos semianalfabetos que se dejan encarcelar, torturar y matar por Cristo tienen una fe mucho “mejor amueblada” que la nuestra? ¿De qué nos han servido los catecismos, las catequesis, la formación, la literatura espiritual, las vidas de santos? ¿De veras creemos, desde nuestro discreto rinconcito devocional aburguesado, que Cristo es Rey?
  4. Tenemos que rezar por los cristianos perseguidos. Son el mismísimo Cuerpo de Cristo, ese Cuerpo al que también pertenecemos y al que a veces parece que sólo aportamos gangrena. ¿Cómo pueden tantos fieles vivir indiferentes a la realidad de la persecución? Oremos para que Dios les acorte la prueba, para que les sostenga, para que les conceda el don de la perseverancia final  y digamos también nosotros: “Señor, ¡líbranos de la condenación eterna y cuéntanos entre Tus elegidos!”
¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿La tribulación?, ¿la angustia?, ¿la persecución?, ¿el hambre?, ¿la desnudez?, ¿los peligros?, ¿la espada?…

«Dios no está muerto 3»: una reflexión sobre la iglesia, herida y acosada por el laicismo agresivo


Llega a los cines de España (en al menos 8 ciudades) la tercera película de la serie "Dios no está muerto" (diosnoestamuerto.es). La primera película fue muy rentable: costó 2 millones de dólares y recaudó más de 60 millones. ¿Es la tercera película simplemente una forma de repetir recaudación? Más bien parece que la propia temática de las películas obligaba a esta tercera parte porque así lo sugiere la apologética clásica.
La primera hablaba de Dios, la segunda de Cristo y era necesaria una tercera que hablara de la Iglesia. Una iglesia que, como vemos en el cartel promocional, está en ruinas, quemada, debilitada y acosada.
Una película sobre la Iglesia
Para el espectador cristiano, la mejor forma de aprovechar esta película es, precisamente, leerla como una reflexión sobre la Iglesia. ¿Para qué existe, cuál debe ser su prioridad?
Mucha gente querría que la Iglesia fuera un ancla de estabilidad en un mundo cambiante, pero tradicionalmente se ha comparado más con una barca en el mar: salva a la gente, pero flota sobre corrientes de caos. Cuando hay marejada, la gente, aunque se salve, se mareará. Con todo, la Iglesia está para servir a la gente y a Dios, no a sí misma. San Pablo VI lo repetía, porque muchos lo olvidan continuamente: "La Iglesia existe para evangelizar".
En la primera película, el joven universitario Josh se enfrentaba a un profesor ateo que predicaba contra Dios en sus clases. En la segunda, el tema llegaba a los tribunales y los expertos hablaban ante los jueces sobre Cristo, sobre la fiabilidad de los Evangelios y el testimonio de los apóstoles. La película finalizaba con el encarcelamiento del protagonista, el pastor Dave (interpretador por el fundador de la productora PureFlix, David A. R. White), porque se niega a entregar copias previas de sus sermones a las autoridades judiciales(algo común en las dictaduras comunistas, y que casi sucedió en la vida real con la alcaldesa lesbiana de Houston en 2014, como explicó ReL).
En esta tercera entrega, el pastor Dave sale de la cárcel tras una breve condena y responde a las preguntas de los medios. "Se trata del derecho a buscar la verdad", dice. "¿Pero qué es la verdad?", preguntan los periodistas, como Pilatos. "La verdad es una persona, Jesucristo", responde.
Pero el debate pasa enseguida a tratar del laicismo y las relaciones Estado-Iglesia...

Ataques de pastores Fulani en Nigeria, una tragedia olvidada e ignorada

(Aed-france) «Es una bomba de tiempo que se arriesga a tomar el país.» Obispo de Gboko, Amove Avenya contactado por la AED lo confirma. En su diócesis, ubicada en el estado predominantemente cristiano de Benue, «Fulani fuertemente armado mata a mujeres embarazadas, mata niños, destruye nuestras granjas.» Los agricultores, los cristianos se enfrentan a ataques violentos de los Fulani, musulmanes nómadas en la banda del Sahel, fuertemente armados. Desde 2010, estos ataques ya han cobrado miles de vidas y han causado un desplazamiento significativo de la población, lo que es imposible de cuantificar.
El informe del obispo Avenya es aún más preocupante porque las autoridades nigerianas no se están movilizando para poner fin a esta violencia. Denuncia, además, de nuevo, su silencio y el de los medios de comunicación, mientras que «los Fulani han hecho muchas más víctimas en 2018 que Boko Haram», dice. «Es una bomba de tiempo», dice, «que corre el riesgo de llevar el país consigo.» Un hallazgo que comparte Amnistía Internacional, quien denunció el lunes 17 de diciembre, los fracasos y el letargo del estado, lo que contribuye a la escalada de un conflicto que habría causado cerca de 4000 muertes, según la ONG.
Al pasar por Europa para presentar el Informe de 2018 sobre la libertad religiosa en el mundo, publicado por la AED, el Arzobispo Avenya se reunió con políticos en Bruselas que tampoco parecían estar muy bien informados sobre el la situación en el centro de su país y la amenaza planteada por hombres armados.
En junio, el obispo Avenya hizo un llamamiento a la comunidad internacional, instándole a «no esperar a que se produzca el genocidio». Y, en varias ocasiones, la conferencia episcopal convocó a Muhammadu Buhari, el Presidente de la República, para garantizar efectivamente la seguridad de su pueblo o, en su defecto, renunciar. Una llamada ignorada: la violencia continúa y Muhammadu Buhari ha planeado postularse nuevamente en las elecciones que se llevarán a cabo el próximo febrero.
«Mientras tanto, dice el obispo Avenya, la Iglesia continúa curando las heridas. No perdemos nuestra esperanza. Pero necesitamos ayuda.»

La persecución religiosa se extendió a más países en 2015


(EWTN News/InfoCatólica) «Las restricciones gubernamentales a la religión y las hostilidades sociales que involucran la religión aumentaron en 2015 por primera vez en tres años», comenzó el último informe anual del Centro Pew de Investigación sobre «Restricciones Globales a la Religión».
En el 2015, había niveles de animosidad «muy altos» hacia los grupos religiosos en el 40 por ciento de los países, según el informe, ya sea a través de leyes gubernamentales restrictivas dirigidas a grupos religiosos o de violencia o hostigamiento hacia otros religiosos por parte de otros miembros de la sociedad.

Aumento de la hostilidad en seis puntos porcentuales

El porcentaje de 2015 subió seis puntos desde 2014, cuando 34 por ciento de los países reportaron niveles de hostilidad a grupos religiosos.
El informe de Pew se basó en diversas fuentes sobre la libertad religiosa global, tanto del gobierno estadounidense (informes anuales de libertad religiosa internacional del Departamento de Estado como de la Comisión de Libertades Religiosas Internacionales de Estados Unidos), de la Unión Europea y de las Naciones Unidas y otras organizaciones no gubernamentales.
El informe fue parte del proyecto «Pew-Templeton Global Religious Futures», financiado por The Pew Charitable Trusts y John Templeton Foundation.

Países mayoritariamente hostiles

Ciertos países y regiones del mundo mostraron una hostilidad especialmente alta hacia los grupos religiosos. Rusia, Egipto, la India, Pakistán y Nigeria  mostraron tanto el hostigamiento del gobierno como la animosidad social hacia ciertos grupos religiosos.
Algunos de los casos más comunes de hostilidad incluyeron «violencia de masas» en contra de las personas por sus creencias religiosas o la violencia llevada a cabo en nombre de la religión, y también «el hostigamiento del gobierno y el uso de la fuerza contra los grupos religiosos» explicó Pew.
Ciertas regiones fueron peores que otras en cuanto a la tolerancia religiosa. Países de Oriente Medio y África del Norte presentaron los niveles más altos, tanto de «restricciones gubernamentales a la religión» como de «hostilidades sociales contra la religión», informó Pew.
Sin embargo, los países de África subsahariana mostraron el «mayor incremento» en los niveles promedio de restricciones gubernamentales en 2015, señaló Pew, y tanto Europa como el África subsahariana mostraron un marcado incremento en las «hostilidades sociales que involucran a la religión».

Situación de Europa

En Europa, hubo muchos reportes de hostigamiento o violencia contra musulmanes y judíos, continuando un patrón tanto de antisemitismo en el continente como de hostigamiento verbal o legal a los musulmanes mientras la Unión Europea lidia con una afluencia de refugiados de los condados de mayoría musulmana como Siria e Irak.
Por ejemplo, Suiza mostró un aumento en incidentes antisemitas y anti-musulmanes, incluyendo la profanación de un cementerio musulmán y un asalto a un judío ortodoxo donde un perpetrador gritó «¡Heil Hitler!»
Las mezquitas y los musulmanes fueron blanco de actos de vandalismo o violencia a raíz de los ataques terroristas de enero del 2015 en las oficinas de la publicación satírica Charlie Hebdo y en un mercado kosher en París.
«El Ministerio del Interior de Francia informó que los incidentes anti-musulmanes se triplicaron en 2015, incluyendo casos de discurso de odio, vandalismo y violencia contra individuos», señaló el informe.
Treinta y dos países del continente mostraron «hostilidades sociales hacia los musulmanes» en 2015, más de los 26 países reportados en 2014. Mientras tanto, el número de países europeos donde había hostilidades sociales mostradas hacia los judíos permaneció alto.
«El acoso generalizado a los judíos es notable porque alrededor de ocho de cada diez judíos del mundo viven en sólo dos países, Estados Unidos e Israel, pero los judíos siguen siendo acosados ​​en un número relativamente grande de naciones (74 en 2015)» dijo Pew.
Sin embargo, los funcionarios gubernamentales también mostraron hostilidad a los grupos religiosos a través de leyes restrictivas o retórica.
Francia y Rusia en particular mostraron un pico, con más de 200 «casos de fuerza gubernamental contra grupos religiosos», señaló el informe. Esto se debió principalmente a leyes dirigidas a grupos religiosos específicos dirigidos al ejercicio público de la religión, desde la prohibición de la burka en Francia, al tratamiento de Rusia de algunos musulmanes y grupos como los testigos de Jehová como extremistas, encarcelándolos sin el debido proceso.
Algunos gobiernos han sido particularmente restrictivos de la libertad religiosa durante años, como los de China, y países de mayoría musulmana como Arabia Saudita, Irán, Egipto y Uzbekistán, según el informe. Otros han mostrado más recientemente una mayor hostilidad, como Irak, Eritrea, Vietnam y Singapur en 2015.
Algunas de las restricciones gubernamentales a la religión eran supuestamente una reacción al terrorismo. Por ejemplo, a las mujeres musulmanas en Camerún y Nígeria se les prohibió el uso de velos de plena cara después de que los terroristas llevaran esos velos para ocultar bombas.

Los cristianos, el mayor blanco de gobiernos de la región de Asia y el Pacífico

Tanto los cristianos como los musulmanes vieron un aumento considerable en el número de países donde sufrieron hostigamiento en 2015. Los cristianos «fueron blanco del mayor número de gobiernos de la región de Asia y el Pacífico, donde 33 países hostigaron a los cristianos en 2015»

En Nigeria no temen a Boko Haram y lloran por el cristianismo tibio de Occidente




(REL/InfoCatólica) Tiene a su cargo más de trescientos seminaristas, con un crecimiento de vocaciones sacerdotales que se mantuvo incluso en los años en los que los atentados contra los cristianos se hicieron más feroces. Sin embargo, a Peter Kamai, rector del seminario de Jos, en la diócesis de Jalingo (Nigeria), «más que la persecución en Cristo» que han sufrido ellos le duele la «fe tibia de Occidente, que nos hace llorar». Y ha explicado a Benedetta Frigerio para La Nuova Bussola Quotidiana la intensidad con la que los cristianos nigerianos celebran la Semana Santa y la Pascua.

 -El año pasado, la comunidad cristiana nigeriana sufrió continuos atentados, ¿porqué este año la situación es relativamente más tranquila?

-Por la oración. La respuesta es la oración al Señor. Es la única explicación que puedo ofrecer. Cuando la comunidad cristiana aumentó sus súplicas a Dios mediante el Rosario diario, de las ruinas comenzaron a despuntar pequeños brotes de esperanza: el diálogo con los musulmanes mejoró y muchos de ellos están comprendiendo que deben condenar la violencia.

 -¿Cómo es que, en vez de aumentar la desesperación, aumento la oración?

-Es nuestra fe: muchas diócesis, parroquias, seminarios y conventos rezan el Rosario diariamente. Un obispo nuestro [Daeshe Doeme, obispo de Mandiguri] recibió de Jesús en una visión el mandato de que todos rezasen. El obispo vio que el Señor tenía un arma en la mano, que se transformaba en una Corona del Rosario, y le decía: «Con esto derrotarás a Boko Haram». Desde hace tres años el obispo difunde este mensaje y nuestras iglesias lo han acogido.

 -¿Cómo viven la Pascua, dado que el riesgo de atentados aumenta durante estas fiestas?

-La Pascua es para el cristiano el tiempo de la gracia. Una gracia que no tiene precio. Por esto celebraremos, solo en mi diócesis, más de doscientos bautizos gracias a las numerosas conversiones al cristianismo. Aquí muchas personas deciden no trabajar para estar en oración toda la Semana Santa: el Domingo de Ramos celebramos misa y luego bailamos y danzamos en agradecimiento al Señor. El lunes y el martes las iglesias revientan de sacerdotes y de fieles para las confesiones. El Jueves Santo celebramos la misa de la Última Cena del Señor a medianoche, y luego hacemos adoración eucarística. El viernes celebramos la pasión con un prolongado Via Crucis en todas las ciudades. El sábado son los bautizos y el domingo es una fiesta de alegría y de alabanzas increíbles.

 -¿No tienen miedo de los terroristas suicidas?

-¡Ningún miedo! Alguien me dijo: «Padre, prefiero estar en la iglesia y morir por Cristo que quedarme en mi casa sin Él». Para nosotros, la Iglesia no es un lugar como cualquier otro, sino la casa de Nuestro Señor, donde queremos estar por toda la eternidad. Otros me han dicho: «Padre, morir en Jesús es vivir». Esto solo puede decirse si sabes que la vida terrena es solo una preparación para la eterna. Debemos vencer el miedo con la fe en Jesús.

 -Por tanto, las iglesias no se vacían…

-Al revés, los números crecen. La persecución incrementa la fe y las conversiones de forma inexplicable y milagrosa. Basta pensar que en Maiduguri, centro del terrorismo islámico de Boko Haram, están construyendo una nueva catedral porque en la vieja ya no caben.

-¿Qué piensa de las vacías iglesias de Occidente?

-Para nosotros el dolor mayor no es la persecución que sufrimos, sino el cristianismo tibio. Vemos en Occidente a cristianos negar el cristianismo. De verdad, nos hace llorar.

-¿A qué se refiere?

-Muchos cristianos, sacerdotes incluso, dicen que está bien que un hombre tenga relaciones con otro hombre. Otros cierran los ojos sobre el aborto. ¡Pero ésta es una cultura de la muerte contra la cultura de Cristo, que quiere la vida! Aparte del sentido común, la Biblia dice que estos hechos son destructivos. Aceptarlos es permitir al hombre vivir en el mal y sufrir en el pecado.

-¿Qué puede hacer un cristiano occidental para ayudarles a ustedes?

-Debéis rezar con nosotros. Os pedimos eso, más que bienes materiales, porque la comunión entre los cristianos no es solo de bienes, sino de oración. Nosotros rezamos siempre por la Iglesia occidental y ofrecemos por ella los sufrimientos de la persecución. ¡Hacedlo también vosotros!
Traducción de Carmelo López-Arias.

Sacerdote atropellado con una furgoneta en una vigilia pro-vida perdona a la agresora pro-aborto


(LifeSiteNews/InfoCatólica) Un sacerdote católico fue enviado a la sala de emergencias el pasado fin de semana después de que fuera atacado por una defensora del aborto mientras se encontraba fuera de un centro abortista.
El padre Joseph Klee de Columbus, Ohio, pasó tres horas en la sala de emergencias. Su mano fue golpeada por la furgoneta perteneciente a una defensora del aborto después de que él intervino para detenerla de robar sus señales provida.
Aun así el sacerdote siendo manteniéndose firme en su compromiso de defender la vida.
«He orado por esta mujer y he resistido los sentimientos de resentimiento», dijo. «Después de todo, estamos a punto de celebrar el perdón de Nuestro Señor de los que lo mataron»
«Estamos haciendo todo lo que podemos para cerrar las puertas de este campo de la muerte», dijo, «y esta noticia, esperemos, ayudará a conseguirlo».
Narró cómo un compañero provida en la vigilia notó a la mujer en el lado opuesto de la calle intentando robar algunas de sus señales (pancartas y pendones) con imágenes gráficas del aborto.
«Yo y mi compañero cruzamos la calle, uno delante y el otro detrás de su furgoneta, para evitar que se escapara», dijo el padre Klee. «Mi compañero fue capaz de sacar las señales del vehículo antes de que ella entrara en pánico e intentara huir». Fue entonces cuando la conductora de la minivan embistió al padre Klee.
«Estaba delante de la furgoneta», dijo, «pero ella aceleró el motor y pareció no importarle que estuviera en la parte delantera del vehículo. Cuando ella aceleró y yo me hice a un lado mi mano quedó atrapada en la parrilla de la furgoneta».
Al contar la historia, el sacerdote provida parecía estar más preocupado de que el ataque le hiciera perder tres horas en una sala de emergencia lejos de la vigilia.
El Padre Klee, sacerdote de la Diócesis de Colón, es un ardiente defensor de la vida. También es escritor y capellán de prisión que ha trabajado en el ministerio de sanación post-aborto.
Los médicos y la policía vinieron después del incidente, dijo, y una cámara GoPro capturó el número de placa de la mujer pro-aborto.
El padre Klee dijo que la mujer tendría cargos contra ella por abandonar la escena y por intento de robo de propiedad.
Él estaba esperanzado con la ayuda del detective que manejaba el caso que «ayudará a que los activistas pro-aborto se cohíban de cometer este tipo de delitos».
Si bien mostrar misericordia esta temporada de Pascua es importante, señaló también lo es tomar una posición firme en la defensa de la vida.
«Los Pro-lifers necesitan»  presionar «de vez en cuando», dijo el Padre Klee.