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Despiden a una trabajadora de guardería que se negaba a leer cuentos gays a los niños: otro acoso


Parlamentarios de toda Europa avisan de que la discriminación contra los cristianos está siendo ignorada por gobiernos y tribunales, a la luz de una serie de casos que implican los derechos de trabajadores británicos a llevar cruces o a hablar de sus creencias.

El brazo parlamentario del Consejo de Europa ha presentado por primera vez una declaración formal pidiendo a los estados que reconozcan el principio de “acomodo razonable” de las creencias de los cristianos tradicionales en temas como la homosexualidad.

La primera prueba llega esta misma semana cuando se abre el caso en un tribunal laboral de una trabajadora de guardería que fue despedida por explicarle a una colega lesbiana sus creencias sobre el matrimonio del mismo sexo.

Sarah Mbuyi niega las acusaciones de que hostigó a la mujer –que no puede nombrarse por razones legales- durante la conversación que tuvo lugar en enero del año pasado. También asegura que se le pidió actuar contra sus creencias, pidiéndole que leyera a los niños cuentos sobre parejas del mismo sexo.

La señora Mbuyi cuenta con el apoyo del Centro Legal Cristiano, que ha encargado al abogado de derechos humanos Paul Diamond que la represente en el juzgado de Watford. 

El equipo legal piensa utilizar una nueva declaración del Consejo de Europa, organismo internacional responsable del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, insistiendo en que los cristianos son ahora víctimas de “intolerancia y discriminación” en todo el continente.


Sarah Mbuyi, la trabajadora cristiana despedida 
por no leer cuentos gays a los niños de la guardería

Miembros de la Asamblea del Consejo de Europa –formada por diputados de parlamentos nacionales- aprobaron la resolución en respuesta a un informe que detallaba una serie de casos que implicaba a cristianos británicos. Incluían el caso de Gary McFarlane, antiguo consejero de relaciones humanas, y Lillian Ladele, funcionaria del registro matrimonial. Ambos se negaron a realizar tareas que consideraban que expresaban apoyo a la homosexualidad, algo que ellos creen que es contrario a la Biblia. También recogía el caso de Shirley Chaplin, una enfermera a la que prohibieron llevar una crucecita al cuello en el trabajo.

Los tres presentaron su situación al Tribunal Europeo de Derechos humanos, pero perdieron. 

Sin embargo, el Tribunal sí apoyó las reclamaciones de Nadia Eweida, una azafata de British Airways que fue despedida porque la crucecita que llevaba contradecía la política de uniformes de la aerolínea. 

“Numerosos actos de hostilidad, violencia y vandalismo se ha registrado en años recientes contra Cristianos y sus puestos de trabajo, pero estos actos a menudo son desatendidos por las autoridades nacionales”, afirma la declaración.

La expresión de la fe a veces es indebidamente limitada por la legislación nacional y por políticas que no permiten el acomodo de creencias y prácticas religiosas”, prosigue el texto.

Continúa pidiendo que los países adopten el principio de “acomodo razonable”, que significa que los trabajadores deberían poder objetar en conciencia a las tareas que están en conflicto con sus creencias si en la práctica es posible. 

“El acomodo razonable de las prácticas y creencias religiosas constituye un medio pragmático de asegurar el ejercicio efectiva y pleno de la libertad religiosa”.

“Cuando se aplica con espíritu de tolerancia, el acomodo razonable permite a todos los grupos religiosos vivir en armonía en el respeto y aceptación de su diversidad”.


Papá Canguro y otro papá canguro con una cangurita...
a la que educarán sin experiencia de feminidad ni de
complementariedad, pero eso no sale en el cuento...

La señora Mbuyi declaró: “En un país cristiano, una persona debería tener la libertad de explicar lo que los cristianos creen si se le pregunta. Y en cualquier país, explicar la visión compartida de las religiones abrahámicas históricas sobre la sexualidad debería ser simplemente un tema de hechos e historia, y no ser tomado por nadie, empleados o superiores, como algo personal o abusivo”. 

Andrea Williams, directora del Centro Legal Cristiano declaró: “Este es un caso directo de un empleador que no respeta los derechos religiosos y las libertades de un empleado y decide favorecer la postura de los homosexuales frente a la enseñanza histórica de hechos de una de las mayores religiones del mundo. En el tribunal, se explicará que los empleadores de la señora Mbuyi pedían que ella actuase contra su fe promoviendo entre los niños las uniones del mismo sexo. La señora Mbuyi fue despedida simplemente por sostener y expresar una visión sobre la homosexualidad basada en su religión, en una conversación. El tema central del caso es ver si los empleadores podían legalmente penalizarla por sostener y expresar esa postura”.

(Traducción de The Telegraph por ReL)

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