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Hay muchos más casos de violencia anticristiana por radicales de izquierda en España que en otros países

Gudrun Kugler es una joven mujer y madre bien conocida en las instituciones europeas: teóloga y abogada católica nacida en Austria, dirigió durante tres años la World Youth Alliance-Europe, que representa a más de un millón de jóvenes de cien países ante la Unión Europea y la ONU.
 
Tras un breve paso por la política, actualmente, forma parte del Observatorio para la Intolerancia y Discriminación contra los Cristianos en Europa, y como tal participó en la importante cumbre de la OSCE sobre la intolerancia contra los cristianos celebrada en 2010.
 
Recientemente, el Observatorio hizo público un informe en el que documentaba 67 crímenes de odio anticristiano en Europa en los últimos doce meses.  Pero además, hace un estudio documentando las restricciones legales que afectan a los cristianos actualmente en las legislaciones de los países de la Unión Europea.
 
El informe puede leerse (en inglés) aquí: 

http://www.intoleranceagainstchristians.eu/publications/legal-restrictions-affecting-christians-report-2012.html
 
- En el Informe se habla de limitaciones en cuanto a la objeción de conciencia: ¿en qué campos estamos hablando? ¿sólo en cuestiones relacionadas con la bioética - aborto, etc.- o hay otras áreas en las que se produce esta limitación?
 
La objeción de conciencia es ya un compromiso de la sociedad. Los procedimientos están legalizados pero muchos no están cómodos con ellos. Muchos dicen, no podemos participar. Una sociedad ideológica intenta erradicar la objeción mediante la represión. Sólo los valientes siguen adelante. Este es el proceso en el que actualmente nos encontramos en diversos países europeos. 
 
No se trata sólo de procedimientos médicos, aunque este campo sea el más llamativo. Piense en el aborto: no sólo el facultativo es el que está implicado, también los anestesistas, las enfermeras, los administrativos, etc. Donde la eutanasia se ha legalizado, el problema aumenta. Pero también afecta a farmacéuticos, que en muchos países son obligados a vender la píldora del día después, que tiene un efecto abortivo. Es extraño cómo mis propios conocidos austríacos reaccionan: “Sí, debemos venderla, estamos muy tristes, pero no podemos hacer nada. Es la ley”. Yo no estoy de acuerdo, ¡creo que debemos llamar a la desobediencia civil!
 
Otra área es la de los funcionarios del Registro civil. Con la legalización de las uniones homosexuales, se ven obligados a presidir estas ceremonias. Una sociedad tolerante debería buscar un “arreglo razonable” – una forma de hacerla vivible para todos – pero la ideologizada sociedad en Europa dice no, aunque a tu compañero funcionario de la mesa de al lado no le importaría realizar la ceremonia por ti, queremos que seas TU el que la haga. No hay otra opción.
 
Pero esto no es todo: la autoproclamada legislación sobre el trato igualitario obliga a los empresarios a no “discriminar” por motivos religiosos o de orientación sexual obliga a los pequeños negocios a ir a juicio y a cerrar. Piense en los Bed & Breakfast que no quieren dar una habitación doble a una pareja gay. O en el propietario de un restaurante que no quiere alquilarlo para una fiesta gay (o un congreso musulmán). Piense en una empresa de relaciones públicas que rechaza hacer una campaña a favor de un templo budista en la ciudad, etc. Creo que Europa debe encontrar el camino de vuelta a la libertad.
 
- Habla de violaciones en cuanto al derecho de libertad de asociación y asamblea en España. Esto no lo habíamos oído antes. ¿Puede explicar qué tipo de limitaciones existen al respecto?
 
Hemos detectado 41 leyes problemáticas en diversos países europeos trabajando con abogados de cada país. La Regulación española del registro nacional de asociaciones está formulada de una manera muy problemática. El Gobierno no apoyará a organizaciones que supuestamente discriminan. Dependiendo de las convicciones políticas de los gobiernos locales, regionales o nacionales, potencialmente es muy peligroso para las asociaciones cristianas. En Inglaterra, se retiró la financiación pública a una residencia de ancianos porque no querían distribuir literatura LGBT (gay).
 
España: el Real Decreto 1497/2003 establece la Regulación del Registro Nacioanl de Asociaciones. Este Registro está supervisado por el Ministerio de Interior español, e incluye las asociaciones nacionales y las incluidas en los registros de las Comunidades Autónomas. La Ley Orgánica 1/2002 implementa el derecho fundamental de asociación, recogido en el artículo 22 de la Constitución. El artículo 2.5 de la Ley especifica que "la organización interna y el funcionamiento de las asociaciones deben ser democráticos, con pleno respeto al pluralismo". El artículo 4.2 establece que " la Administración no podrá adoptar medidas preventivas o suspensivas que interfieran en la vida interna de las asociaciones." Sin embargo, en el artículo 4.5, la ley establece que "las autoridades públicas no proporcionarán ninguna ayuda a las asociaciones en el caso de que en el proceso de admisión o en sus operaciones discriminen por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social".
 
-  ¿Europa camina hacia una mayor discriminación de los cristianos? ¿Hay datos objetivos que permiten analizar las tendencias futuras?
 
Por desgracia no hay aún estadísticas comparativas. Recomendamos urgentemente a los países europeos que proporcionen estos datos. Pero nos damos cuenta de que la atención ha crecido. En el Parlamento Europeo ha habido ya dos reuniones sobre este asunto. También en el Consejo de Europa se ha discutido una resolución. La OSCE ha dedicado toda una sesión sólo a cómo combatir la intolerancia y la discriminación contra los cristianos en el área OSCE – que incluye a toda Europa. Están todos preocupados por un problema que se negaba totalmente hace solo unos pocos años.
 
Las ideas llegan de la Universidad, los intelectuales y los think tanks lentamente a la opinión pública. Hacen falta años. La mayoría de la gente aún no es consciente del problema en muchos países europeos. Incluso entre los propios cristianos lo han experimentado de forma negativa. Pero los think tanks se han dado cuenta, y también las instituciones internacionales. Esto ya supone un gran paso adelante, y el primero hacia un remedio efectivo.
 
Estamos en un momento crucial. Si muchos cristianos permanecen silenciosos y tímidos como lo han estado hasta ahora, deberemos afrontar un empeoramiento de la situación. Pero yo tengo el sentimiento de que la gota que ha colmado el vaso ha llegado para muchos, y de que si ellos hablan y se movilizan, y de que si los cristianos vuelven a la política de una forma comprometida, podemos cambiar el rumbo.
 
- Usted explica muy claramente que la discriminación se produce contra aquellos cristianos que quieren ser coherentes con su fe. ¿Se produce también contra miembros de otras religiones que quieren ser coherentes con su fe? Es decir, ¿se castigan las creencias religiosas en general o especialmente el cristianismo?
 
Ambos fenómenos existen. En Europa hay una desconfianza general hacia la religión. El secularismo nos dice: la fe es para los débiles. La fe no tiene nada que ver con la razón. La fe debería practicarse sólo en el ámbito privado. Una opinión inspirada por la fe no debería permitirse en la plaza pública. Esto afecta a todas las religiones, aunque la gente en general es más respetuosa, y más temerosa, para decir esto abiertamente contra musulmanes o judíos. 
 
Pero hay una hostilidad específica contra el Cristianismo. La gente cree que sabe de lo que está hablando. Es chic y moderno ser “crítico” con las tradiciones de los propios abuelos – ¡qué valientes, qué avanzados! Es como un péndulo: antes el cristianismo gozó de mucha influencia, ahora se percibe erróneamente que es de valientes estar contra él. Es como una reacción de adolescentes en intelectuales y artistas. Y mucha gente se lo traga y entra en este ambiente como una moda.
 
Además, hay grupos de presión con fuertes convicciones que se oponen al cristianismo. Intentan ayudar a su causa haciendo a la “opinión cristiana” “imposible” o ridícula. Y estos grupos no dudan en defender leyes intolerantes que prohibirán estas otras opiniones en el espacio público, como las leyes sobre la incitación al odio o la legislación igualitaria.
 
(Nota del editor: Al respecto, cabe destacar un estudio del Observatorio en el que muestra cómo las legislaciones europeas sobre los “hate speech”, los discursos que supuestamente incitan al odio, están siendo usados por ciertos lobbies para reprimir la libertad de expresión: http://www.intoleranceagainstchristians.eu/publications/censored.html
 
- El parlamento europeo está emanando muchas directivas europeas a favor del matrimonio gay, del aborto como derecho etc. que chocan frontalmente con muchas creencias cristianas pero que quizás no son conocidas por la mayoría de los ciudadanos. ¿Europa está condicionando las legislaciones de los países de la Unión en materias sensibles? ¿Está la Unión Europea haciendo ingeniería social a espaldas de los ciudadanos?
 
Las instituciones políticas sólo son buenas si lo son las personas que las gestionan. Por desgracia, una entera generación de líderes tiene una agenda que es problemática para los cristianos. Pero no es su culpa en primer lugar – es la culpa de sus padres, escuelas, pastores y sacerdotes. Las instituciones europeas tienen un problema adicional: están muy alejadas de las preocupaciones de la gente. No hay una plaza pública en la que los europeos puedan discutir lo que pasa. Y en parte por las diferentes lenguas y culturas implicadas. Esto abre la puerta a una forma de hacer política ideológica que no puede ser frenada por los ciudadanos.
 
El mayor problema que veo actualmente en Bruselas es la legislación sobre la igualdad de trato, que es muy peligrosa: le dice a las personas cómo tienen que tratarse unas a otras. La Unión Europea tiene una quinta directiva sobre igualdad de trato en espera que debería – cuando se adopte – obligar a los negocios privados a no hacer diferencias entre clientes homosexuales y heterosexuales, o entre clientes de diferentes credos.
 
Suena bien, de acuerdo. Pero piense en una agencia de viajes cristiana; piensa en una editorial que no está contenta de tener que imprimir una revista gay, como sucedió recientemente en Irlanda del Norte. Piense en citas on line católicas; etc. Negocios honrados que pagan sus impuestos tendrán que cerrar en nombre de la igualdad. Y cuanto uno más habla de igualdad de trato, más gente se siente discriminada. La frase que usted cita recuerda una reciente estadística europea que afirma que de todos los europeos, los suecos son los que más incidentes discriminatorios denuncian, y los turcos, los que menos. Divertido, ¿no? Espero que España diga en el Consejo de Europa que no va a votar a favor de esta legislación.
 
- ¿España qué valoración merece en cuanto a restricciones legales contra los cristianos, dentro del elenco de países estudiados?
 
España está tristemente casi a la cabeza de la intolerancia contra los cristianos. En parte gracias al anterior gobierno socialista: me refiero a la “Educación por la Ciudadanía” para los niños, que gracias a Dios está en vías de mejora. Me refiero a la estricta legislación contra la discriminación. La objeción de conciencia respecto al aborto no es suficiente para proteger a los cristianos.
 
Pero hay también otra dimensión. Los españoles son personalidades fuertes y luchadoras, y hay una gran división entre quienes promueven los valores cristianos y quienes se oponen a ellos. Hay muchos más casos de violencia contra los cristianos cometida por radicales de izquierda en España que en otros países. También en el área del arte – el arte blasfemo que hiere los sentimientos de los cristianos es bastante frecuente. No queremos censura artística – pero sí pedimos mutua comprensión y respeto.
 
- ¿Cree que podría ser útil que se luchara por una directiva europea que condenara la cristianofobia en los países de la Unión?
 
Sí, creemos que el primer paso para el remedio es darse cuenta. Una vez que quienes gobiernan comprendan que cuando hacen una ley deben tener en cuenta su impacto en los cristianos y en la libertad religiosa como tal, ciertas leyes no se aprobarán. Las políticas adecuadas pueden mejorar la situación – si hay voluntad política. La OSCE ha aprobado una resolución muy útil en 2011 que expone el problema y da claras indicaciones de cómo afrontarlo. El Consejo de Europa está trabajando en uno parecido actualmente. Sería estupendo que el Parlamento Europeo lo adoptara también.

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