Visite nuestro sponsor

"Inferno" de Dan Brown, "un manifiesto anti-católico por la 'cultura de la muerte'"

“El Vaticano me odia», afirma en cierto pasaje de “Inferno”, la nueva novela de Dan Brown, la doctora Elizabeth Sinskey, directora de la Organización Mundial de la Salud y santa laica del relato. “¿También a usted? Creía que yo era el único”, responde Robert Langdon, el profesor de simbología de Harvard, anterior protagonista de las novelas precedentes de Brown. “La aversión por ‘el Vaticano’, es decir, por la Iglesia Católica, es el hilo conductor que une todas las novelas de Dan Brown” denuncia el sociólogo italiano Massimo Introvigne, director del CESNUR (Centro Studi sulle Nuove Religioni) y autor de tres volúmenes críticos sobre las anteriores obras de este novelista americano.
 
En “Inferno”, explica Introvigne, la clave de la trama es la idea – que todos los protagonistas aceptan – de que la humanidad está cerca del colapso por el crecimiento demográfico. Como explica otra científica a Langdon, “el final de nuestra especie está a las puertas. No será causada por el fuego ni por el azufre, por el apocalipsis o por una guerra nuclear… El colapso global será provocado por el número de habitantes del planeta. La matemática no es una opinión”. Introvigne cita también el epílogo de la novela, donde Langdon medita sobre el hecho de que el “pecado” existe, pero no es el que habla la Iglesia católica. Es la “negación” (denial), una “pandemia global” que hace que no pensemos en la bomba de relojería de la superpoblación mundial que sigue con su tic-tac y que destruirá ciertamente a la humanidad, distrayéndonos y dirigiendo nuestra atención a otros problemas, en realidad menos urgentes.
 
“Y para Dan Brown – continúa Introvigne – la Iglesia católica es la principal responsable de este “pecado” universal. Se opone a la esterilización masiva – de la que el virus del que se habla en la novela es una metáfora obvia – al aborto, a la contracepción, a la eutanasia”. “Es paradójico – afirma el sociólogo – que Brown relance viejos mitos y exageraciones desacreditadas sobre la superpoblación que va destruir a la humanidad, precisamente en el momento en que gran parte del mundo sufre precisamente por lo contrario de la superpoblación. Europa y Rusia tienen demasiado pocos nacimientos, y los jóvenes ya son demasiado pocos para mantener niveles adecuados de producción, de consumo y de contribución al sistema de pensiones a favor de quienes ya no trabajan. El Banco Mundial prevé que China tendrá en breve el mismo problema. La propia África, de la que tanto se habla en la novela, podría mantener a una población muy superior a la actual, con una distribución mejor y más racional de los recursos”.
 
“Hay que preguntarse entonces – concluye Introvigne – si no existe una razón precisa para esta vuelta a mitos demográficos desacreditados. El virus Inferno obviamente es sólo un invento novelesco. Pero dado que la ‘negación’ y el no querer pensar en el inevitable y relativamente inminente – cien años como máximo – final de la humanidad debido a la superpoblación es el único y verdadero ‘pecado’, está claro que la novela – en la que no falta la típica nota de Dan Brown para precisar que no es ‘sólo’ una novela – incita a hacer algo, con alusiones claras al aborto, a la esterilización forzosa y a la eutanasia. Así, el libro se convierte en un manifiesto por la que el beato Juan Pablo II, Benedicto XVI y el  Papa Francisco han llamado la cultura de la muerte”.

No hay comentarios:

Publicar un comentario