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China; reglas más severas para nombrar obispos católicos

Es probable que las relaciones entre Pekín y el Vaticano se compliquen todavía más y podrían empeorar debido a los cambios significativos que han impuesto las autoridades chinas en el reglamento para la elección y ordenación de obispos católicos en China. 

«Control absoluto», fue la palabra clave de los cambios en el nuevo reglamento para la selección de los obispos católicos del país. Lo afirmaron algunos observadores de la Iglesia china, en conversaciones con la agencia UCA News. La Conferencia de los Obispos Católicos de China es un ente que fundó el gobierno chino y que la Santa Sede no reconoce como Conferencia Episcopal.

Según UCA News, el nuevo reglamento fue aprobado en abril, pero la noticia fue dada a conocer ahora. Sustituye a un reglamento menos rígido que existe desde 1993 y que regula los procedimientos para elegir a los obispos de la Iglesia.

El texto de 1993 contenía 6 reglas, mientras que el nuevo tiene 16. Esta nueva versión indica que los obispos católicos tienen la obligación de apoyar a la jerarquía del Partido Comunista Chino y su sistema socialista. El reglamento de 1993 dictaba que una diócesis debía seguir el procedimiento a nivel provincial y que, si no había presiones por parte de Pekín, los oficiales podían hacerse de la vista gorda y se mantenían las buenas relaciones con las autoridades locales. Esta “armonía” se acabó. 

El nuevo reglamento precisa que para poder poner en marcha el procedimiento para la elección y ordenación de un nuevo obispo, las diócesis deben obtener el beneplácito de la Conferencia de los Obispos Católicos de China, con sede en Pekín, y del Departamento de asuntos religiosos. Lo afirmó Anthony Lam Sui-ki, experto en relaciones sino-vaticanas e investigador en el Holy Spirit Study Center de Hong Kong. Parece ser que los cambios al reglamento tienen como meta reforzar la autoridad de estos dos entes estatales, pues ofrece incluso instrucciones para la creación de un comité electoral. 

Anthony Lam considera que «este cambio es un paso hacia atrás porque retrasa el proceso de normalización de la vida eclesial en China». El nuevo reglamento, indicó el experto, recuerda a los obispos aprobados por la Santa Sede que deben «ser valientes y no deben sentirse amenazados por las autoridades».

Kwun Ping-hung, observador de la Iglesia china, también dijo a UCA News que el nuevo texto «podría llevar a algunas diócesis a la celebración de ordenaciones secretas para prevenir la presencia de obispos ilícitos en ceremonias de ordenaciones episcopales aprobadas por el Vaticano». 

Hace cuatro años, en 2009, parecía que la Santa Sede y China estaban por llegar a un acuerdo fundamental en cuanto al tema de los nombramientos episcopales, pero el acuerdo nunca llegó porque Pekín insitió en que la última palabra la tenían las autoridades chinas, mientras que el Papa sólo podía expresar sus objeciones sobre los candidatos. 

Desde entonces y, sobre todo, desde 2011, las relaciones sino-vaticanas han empeorado dramáticamente. Algunos obispos fueron ordenados sin la aprobación del Papa y algunos obispos ilegítimos se vieron obligados a participar en ordenaciones aprobadas por el Vaticano, a pesar de las objeciones de la Santa Sede. Las autoridades chinas revocaron de su puesto como obispo auxiliar de Shanghái a Ma Daqin a fines de 2012.

Estos cambios no ayudarán para mejorar las relaciones entre China y la Santa Sede. Aunque no está claro hasta qué punto el gobierno sea el responsable de los cambios del reglamento; de cualquier manera, el hecho de que hayan sido publicados ha destrozado las esperanzas de todos los que esperaban un acercamiento entre ambas partes con el cambio de gobierno en Pekín y con la elección del nuevo Papa.

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