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KENYA: PIDEN REABRIR LA INVESTIGACIÓN SOBRE LA MUERTE DEL PADRE KAISER

Misionero que luchó por los más pobres

NAIROBI, martes 24 de agosto de 2010 (ZENIT.org).- La Iglesia en Kenya ha pedido la reapertura de las investigaciones sobre el homicidio del padre John Anthony Kaiser, misionero de Mill Hill de nacionalidad estadounidense cuyo décimo aniversario de su muerte se celebró el pasado 19 de agosto.
El presidente de la Comisión Episcopal “Justicia y Paz” y arzobispo de Kisumu, monseñor Zachaeus Okoth, pidió la reapertura del caso, en nombre de la comunidad católica, durante una misa de sufragio por el misionero, informó la agencia Fides.

“Mientras estamos aquí reunidos para celebrar el décimo aniversario de la muerte del Padre Kaiser, oremos intensamente para que algún día sea revelada la verdad sobre quién asesino a nuestro amado hermano”, pidió monseñor Okoth.
El 1 de agosto de 2007, un tribunal de Kenya concluyó la investigación sobre la muerte del Padre Kaiser pidiendo la institución inmediata de una investigación suplementaria por parte de la policía, con el fin de identificar definitivamente a los asesinos del misionero.
Pero desde entonces no se ha tomado ninguna acción relevante respecto a esas conclusiones y recomendaciones, lamentó el arzobispo de Kisumu.
Para la Congregación de Mill Hill, “es doloroso e inquietante ver que en los últimos tres años, no ha habido ningún progreso evidente hacia el objetivo de llevar a la Justicia a los responsables del homicidio del padre Kaiser”.
El Superior General de la Congregación de Mill Hill, el padre Anthony Chantry, ha invitado al Gobierno de Kenya “a hacer todo lo que esté en su poder para buscar, procesar y castigar a los responsables del homicidio del Padre Kaiser”.
También ha solicitado al Gobierno de los Estados Unidos de América que garantice la cooperación plena del FBI con las nuevas investigaciones.
Una investigación precedente del FBI había concluido que el Padre Kaiser se había suicidado, una conclusión que fue rechazada con fuerza por la Iglesia y por todos aquellos que conocían al misionero.

El padre Kaiser se oponía a la limpieza étnica en Rift Valley y era muy crítico con el régimen del ex-presidente Daniel Moi.
Participó en la rebelión nacional de los años 90, cuando opuso férrea resistencia a la cacería de desplazados internos que habían acampado en Maela, Narok, tras ser expulsados de Enoosupukia. Según el padre Kaiser, los desplazados de Rift Valley entre 1986 y 1995 ascendían a un millón.

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