Entrevista con el antiguo superior general de los Misioneros de África
ROMA, 9 de enero de 2011(ZENIT.org).- A menudo se ha llamado a África el continente olvidado. Sin embargo, con las visitas de los papas Juan Pablo II y Benedicto XVI, los fieles han conocido mejor África como el hogar de una de las poblaciones católicas de más rápido crecimiento en el mundo.
Para la Sociedad de Misiones Africanas, África es todo menos un continente olvidado. Esta institución religiosa ha estado trabajando en el continente durante más de 150 años.
Para conocer a estos misioneros y su labor en África, hemos entrevistado al obispo Kieran O'Reilly, consagrado obispo de Killaloe, Irlanda, el pasado mes de agosto. Antes de este nombramiento había ocupado durante casi diez años el cargo de superior general de la Sociedad de Misiones Africanas.
--África ha experimentado una explosión de catolicismo desde 1,2 millones de fieles en 1900 hasta los más de 140 millones de hoy. ¿A qué atribuye usted esta explosión de fe en África?
--Monseñor O'Reilly: Muchos de mis amigos obispos en África dirían, "sobre todo es una bendición de Dios y una gran gracia" - ver los números de bautismo, tanto de adultos como de niños, ver el número de personas que se acercan a otros sacramentos.
Pero supongo que la realidad de África es que, desde su independencia hace 40 ó 50 años, hemos asistido a un enorme crecimiento del urbanismo en África. Con el crecimiento de las ciudades, muchas personas se han desplazado de las zonas rurales para encontrarse en las ciudades, que son en gran parte extrañas, hasta que puedan integrar a las comunidades que están en ellas. Con mucha frecuencia estas comunidades se asocian con Iglesias por lo que se tiene, como ha ocurrido, gente que, al moverse de las zonas rurales, acaban inmediatamente en el tejido de la vida de la Iglesia de las zonas urbanas.
--¿Y probablemente lo buscaban porque es una realidad que conocen en este ambiente extraño?
--Monseñor O'Reilly: Sí, pero en África también hay un sentido muy fuerte de unión entre las aldeas y las personas que son de aldeas ya establecidas en las ciudades - así que se unen inmediatamente. Puedes trasladarte geográficamente, pero estás unido a tu zona y a tus propias raíces.